Tras estos primeros momentos de incertidumbre provocada por la llegada de las tropas del General Rafael del Riego a la ciudad de Antequera, asistimos a un período de consolidación del nuevo orden constitucional surgido tras la insurrección de las Cabezas de San Juan.

La llegada de las tropas a Antequera, sin previo aviso, solicitando abastecimiento obliga al Ayuntamiento, de forma rápida, a proveer de lo especificado por los mandos. De esta forma, se preparan “las 3.000 raciones de carne que necesitaban, estableciendo el siguiente reparto: 562 libras y media que deberían producir 4 vacas llevadas al matadero pertenecientes a Francisco Muñoz, Alonso de Torres, Fco. De Paula Rojas, y Cecilio de Santos; 375 libras de tocino de por mitad a Francisco Rodrígues y Antonio de Llamas calle de la Encarnación. Las raciones de vino componentes ochenta arrobas se señalaron en esta forma: 20 arrobas de Juan Antonio Pando, igual porción José García, otra igual Antonio de Campos y las restantes Vicente Cabello. Las 3000 raciones de pan han sido cubiertas con el que el proveedor D. Vicente de Palma tenía amasado y lo restante tomándolo a los panaderos. Las raciones de menestras se cubrieron con 20 fanegas de garbanzos señalados a Luis García Romero y 30 arrobas de arroz a las personas siguientes: Francisco. Ontiveros, Joaquín Marques, Serafín Marques, Francisco Cruz, Antonio Fernández, Antonio de Llamas…” (1). 

Este primer pronunciamiento en la historia moderna de España, el primero de muchos más que acontecerían a lo largo de este convulso siglo diecinueve en la política española, va avanzando por las diferentes localidades andaluzas hasta conseguir la consolidación del movimiento a nivel nacional. 

Las noticias que se pueden obtener sobre este alzamiento son dudosas y desconcertantes, lo que genera dudas obvias entre los dirigentes políticos de la ciudad que no saben bien a qué atenerse. Ante este desconcierto y con las tropas asentadas en la ciudad, en los días venideros, deciden adoptar una serie de medidas para sobrellevar esta situación. 

En primer lugar, para controlar el buen orden y gobierno de la ciudad, deciden que “los alcaldes de barrio patrullen con paisanos dentro del pueblo en la noche para conservar el sosiego y paz”. (2).

A continuación, solicitan a la autoridad provincial confirmación del actual estado de la situación política para cómo proceder. Tras la misiva enviada, reciben respuesta expuesta en la sesión del Ayuntamiento celebrada el 12 de marzo de 1820 donde el propio coronel del Regimiento de Infantería de Jaén, José Álvarez, asentado en la ciudad, les transmite las noticias llegadas desde Málaga donde se expone que la citada ciudad ya ha jurado la Constitución de 1812, confirmando, de esta forma, el éxito del levantamiento iniciado por el General Rafael Del Riego. 

Ante estas noticias aportadas por la actual autoridad vigente en la provincia, el Ayuntamiento en pleno decide jurar la Constitución, tal como se ha realizado en la capital de provincia. Para ello, ante la aglomeración que se agolpa a las puertas de las Casas Capitulares, los dirigentes deciden salir al balcón para realizar este acto ante la multitud que los espera, “haciéndolo a voz en alza con generales vivas, y aclamaciones del Pueblo y de los concurrentes, estando a la vista formada la tropa de Caballería que a la sazón existe en el Pueblo”. (3).  

Con el restablecimiento de la anterior situación política, el Ayuntamiento, a instancias de la nueva autoridad establecida, decide volver a la situación de partida de 1814, cuando se produjo la vuelta de Fernando VII que supuso la derogación de la obra constitucional de Cádiz y la vuelta al Absolutismo Tradicional.  En el caso de Antequera, se decidió restablecer en el poder a los miembros, aún presentes, del anterior Ayuntamiento Constitucional de 1814 como Juan María del Viso como Alcalde, Joaquín Blázquez, José Bonilla, Antonio Ramírez, Diego Rubio, Francisco Peralta y José Díez de Tejada.

Todos ratificaron el juramento que ya habían realizado en 1814, accediendo de nuevos a sus antiguos puestos dentro del Consistorio.  

Estas fueron las primeras medidas que se adoptaron en nuestra ciudad, sumándose a las adoptadas en el resto de ciudades, gracias al rápido avance del movimiento del General Riego. Seguiremos desgranando estos primeros momentos en próximos artículos. 


(1) Archivo Histórico Municipal de Antequera. Fondo Municipal. Gobierno. Ayuntamiento Pleno. Libro de actas capitulares, 1820.(2) Ibidem(3) Ibidem