La belleza está en el interior, oímos y leemos en muchas ocasiones. Pero son muchas más las veces que, en el día a día, nos van a llegar mensajes indicándonos acerca de la importancia de hacer algo, para mejorar nuestra imagen. Las operaciones de estética están creciendo en nuestra avanzada sociedad. La imagen que ofrecemos al exterior nos preocupa y ocupamos un tiempo significativo en conseguir los mejores resultados.  

 

¿En qué grado me está afectando esto a mí personalmente? En la búsqueda de respuesta a esta pregunta, me zambullo hoy en la parte escondida de mi mente, por tratar de ver qué hay verdaderamente, detrás de la posible belleza externa. Imagen esta, que como ya explicase en otrora vez, la “asesora” particular cuida y mantiene fijando mi interés en ella. Porque…en verdad, más me ha preocupado y ocupado siempre, el mirar detrás de esa primaria impresión, por ver de mantener lo más arreglada posible las formas en el interior, tras las barbacanas o revellines de rasgos y acciones, que lo importante les digo, está ahí detrás, en todo lo que se puedan estar cocinando.

 

Se están “cocinando” ya, multitud de ocasiones y momentos en que nos reuniremos en torno a un buen cocido, una buena mesa, lugar y ocasión en la que llegaremos con todas nuestras artes en ristre, por ofrecer en toda su extensión, nuestra mejor belleza. Mas, dependiendo de lo que deseemos conseguir, así debería ser nuestra estrategia. Si queremos agradar sobremanera, puede que el deseo por quedar bien nos haga caer un poco, en la demasía de maquillaje, incluso le entremos sin darnos cuenta, al despropósito de la hipocresía. Será en ese preciso instante, cuando deberemos cuidar muy mucho, la parte oculta de nuestra posible belleza.

 

Ésta, pienso yo, debería llegar por el camino de ofertarnos tal y como somos en el día a día, en lo común, en nuestro interior.Suele ocurrirles a las personas cuando caen en el enamoramiento, aquello que… desde un lado, el amor suele embobar y no permitir ver más allá de la fachada; desde la otra parte, el deseo por agradar, por conquistar, esto hace emplear, usar, nuestros mejores maquillajes externos con tal de agradar, por conseguir gustar a la persona deseada, ocultando los posibles fallos y o arrugas del físico.

 

Los más gordos tapones y tapaderas que se suelen emplear, van a recaer directamente sobre nuestro comportamiento, en todo lo referente al pensamiento y maneras. En el desenvolvimiento de la relación deseada, al tiempo se irán activando éstas otras ocultas formas, el asomo de la verdad hará conducir la relación al desencanto, a la desilusión, al fracaso.Si venimos a darnos cuenta con suficiente tiempo de que, lo más importante de nosotros no está en la belleza exterior, tal vez podamos ir dejando atrás la dependencia de querer gustar siempre a los demás.

 

A nadie le gusta tener mala imagen, incluso las grandes artistas y bellezas del cine, televisión... tienen días en que dudan de su físico, en que darían, dan… todo a su alcance por hacer que alguien les devuelva, les afirme en esa belleza tan deseada.Por el contrario, quien tiene confianza en su interior, en su capacidad física y mental, gana mucho, incluso en los condicionantes para obtener un buen estado de salud. En cuyo caso, estaremos revertiendo todo el proceso.

 

Cada vez estaremos más seguros de nosotros mismos, de nuestra fuerza, de nuestra capacidad para vencer incluso el aspecto que el paso de los años nos pueda estar deparando. Además de animarnos por ver el como sobreponernos al aspecto físico que esas molestas espinillas y rarezas de nuestro cuerpo, puedan estar deparándonos al  adentrarnos en la pubertad, en la adolescencia. Creo que voy a seguir con mi pedaleo…