Hace unos días comenzamos la Cuaresma con la imposición de la ceniza. Es importante que éste no sea un gesto aislado, sino el inicio de un tiempo de conversión  y gracias que nos lleve a la Semana de Pasión. Las familias tenemos entre otras, la misión formadora de los valores humanos y cristianos, por lo que es importante que hagamos participes de nuestras vivencias religiosas a los niños. 
 
Ahora con los recursos que todos disponemos en bastante fácil acercar a los niños a cada tiempo litúrgico, ya que existen cantidad de vídeos, cuentos, juegos, recursos y aplicaciones móvil que explican, enseñan y divierten a los niños de una manera muy dinámica acercándole a Jesús y a la Iglesia. 
En mi casa, tenemos un calendario de Cuaresma en el que tiene pequeños propósitos que todos los miembros de la familia “podemos-debemos” hacer/cumplir. No son obligaciones rígidas ni cosas sin sentido, sino que son cosas que podemos hacer y que repercute en el prójimo como por ejemplo sonreír, visitar a algún enfermo conocido que hace tiempo que no sale, no discutir (sobre todo entre hermanos), ayudar a hacer algo concreto en casa… y así cuarenta días siendo cada uno un poquito mejor…
 
Así los niños aprenden a crecer en valores y aprenden a “sacrificar” algo a favor a los demás. También vemos pequeños pasajes del Evangelio en vídeos de dibujos adaptados a su edad para que aprendan mediante ellos la vida de Jesús. Además, como es tiempo de salvación y conversión ven cómo participamos más frecuentemente en los sacramentos de la comunión y la confesión, ya que más que por palabras… el ejemplo es lo que más le puede enseñar a ellos.
 
Y no solo aprenden los peques, a los padres, nos dan lecciones enormes, además de las satisfacción de llegar a Semana Santa y entender por qué tenemos esos días de “vacaciones”, por qué sacan pasos por las calles, por qué vamos a misas “largas” como dicen ellos… y porqué crucificaron a Jesús que fue simple y llanamente (y; enormemente) para salvarnos a todos.