A pesar de ser politóloga de carrera, no suelo escribir de política en mi columna, pero ya no puedo más, si no hablo… (como vulgarmente dice el dicho) “reviento”; y es que en nuestra joven, pero ya se supone que asentada democracia veo que aún está en pañales. 
 
Llevamos casi un año con el país paralizado sólo porque el “bipartidismo” al que estábamos acostumbrados se ha tambaleado.  Tenemos que aceptar que ya no hay reparto de poder entre el PP o el PSOE, que hay otros partidos que también han pasado a formar parte del pastel de manera importante. 
Los partidos tienen que adaptarse al nuevo mapa político, a los distintos colores del hemiciclo y de una vez por todas ponerse de acuerdo. En diciembre hubo un partido ganador, por mayoría simple pero ganador, y bloqueo al canto. 
 
En junio vuelve a celebrarse elecciones porque no se ponen de acuerdo y vuelve a ganar el mismo partido, con más votos incluso, con más diputados, incluso, pero no se le deja gobernar. ¿Hasta donde tenemos que aguantar los ciudadanos los bloqueos de algunos partidos? ¿No pueden echar la vista a otras democracias donde el partido del gobierno lo hace en minoría y encuentra apoyo de otros partidos en diferentes temas y/o circunstancias? 
 
¿Es que sólo se puede decir NO, NO y NO por ser el Partido Popular? Sería conveniente que tras la salida de Pedro Sánchez, más conocido por su gusto al sillón o por Pedro el bloqueador, entrara ahora el PSOE en razón y facilite la gobernabilidad del país porque su NO, no es al PP, su NO es a España y a los españoles.