¡Cualquier día esto va a reventar! Algunos mayores comentan cuando ven las imágenes que este tipo de represión ya se vivió en otros momentos… y la cosa acabó mal mal… no voy a seguir por ahí por no acabar en estallidos de Guerra Civil. 
 
La falta de respeto y el miedo a la libertad religiosa se está palpando en algunas zonas de España… ¿Hasta dónde vamos a llegar? Se ponen artefactos explosivos, intentos de quemar iglesias, impiden entrada a cultos, interrumpen misas, siembran miedo entre los católicos… Lo que no saben es que nos hacen más fuertes.
 
Los que no tienen fe ni principios morales lo tienen fácil: “Calumnia que algo (o mucho) queda”. Sobre todo cuando la persona o entidad calumniada no se defiende. Es el caso de los ateos, anticlericales y la Iglesia Católica. Para ellos el fin –acabar con la Iglesia– justifica los medios –mentiras  y calumnias–. Se valen “de, por, con y desde” todos los medios para manchar a la Iglesia, el enemigo a batir.
 
Hay una campaña negativa contra la Iglesia orquestada por la izquierda más radical; se está fomentando no sólo faltas de respeto; sino odio contra la Iglesia.
Siempre se acaba atacando a los mismos, si no es por el aborto es por su financiación, si no, por los beneficios fiscales… La cuestión es atacarla y de ahí sacar cacho y dividir al personal. Hay cosas en la que los partidos políticos no deberían entrar; se deberían centrar en gestionar y gobernar de la mejor manera que sepan y puedan; la moral y lo que conlleva ya lo buscamos las personas en una religión si lo tenemos que hacer. 
 
Ahora toca que los lobbies y partidos políticos se metan en cuestiones de lo que dice tal y cual persona de la Iglesia Católica… ¿Dónde queda la libertad? ¿Es que ahora un cura, un obispo, un cardenal… un simple laico… no puede hablar dentro de la moral cristiana? Basta ya de que opinen unos y otros. ¿Quiénes son los partidos políticos para hacer hablar en sus plenos sobre las declaraciones del Arzobispo Emérito de Pamplona? ¿No tienen cosas más importantes que tratar que nos haga la vida más cómoda a los ciudadanos? Ese señor, valga el caso, habla para los católicos, el que no lo quiera escuchar que no lo escuche, pero que justo los que les viene lejos la Iglesia opinen deja mucho que desear, porque “ni comen ni dejan comer”.