A comienzos de septiembre hay algo que nos dice que las aguas van a volver a su cauce, el comienzo de curso se aproxima y nos acerca a una normalidad y orden en nuestro día a día que tras el descanso estival, vemos incluso como necesario. Después de unos meses de juegos, desorden, comidas a deshoras, piscinas y viajes necesitamos parar y volver a nuestros metódicos días: cole, comidas a su hora, actividades extraescolares. Y como si nos situáramos en 1 de enero, comenzamos el colegio con una lista de propósitos para todo el año escolar.
 
El colegio es el complemento educativo más importante en la formación de los hijos, es donde pasan la mayor parte de su tiempo, siendo éste el escenario de aprendizaje no sólo intelectual, sino social y emocional. Por eso es importante que exista un nexo de unión entre el colegio y la familia y que no se desliguen de este aspecto tan importante en el desarrollo de los hijos. 
 
No tiene ningún sentido que a los niños les enseñen unas cosas en el colegio y detrás los padres les digamos otras totalmente contrarias, así  lo único que conseguimos es confundirnos y desautorizar la formación que una de las dos partes les está dando.
 
Junto al colegio es importante discernir y ver la con que carta de actividades extraescolares nos encontramos acordes a la edad de nuestro hijo. En ocasiones nos agobiamos montándoles un horario-puzzle a nuestros hijos con mil y una actividades sin darle tiempo al juego y al descanso. Los niños necesitan descansar, jugar, hacer deporte, hacer su tarea y por supuesto siempre hay tiempo para aquellas actividades que ayudan y complementan al enriquecimiento de los pequeños. 
 
No podemos olvidar en tan ajetreada agenda del curso escolar a alguien fundamental en las familias: los abuelos, convertidos en canguros y “nannys” debido a la falsa conciliación laboral de la mujer.
 
¡Feliz y provechoso curso a todos!