Como cada año, llegado el 14 de febrero, todos recordamos en este día a San Valentín como el referente de los enamorados. Las calles se llenan de tránsito de esos “locos del amor” en búsqueda del mejor detalle para esa persona que le tiene robado el corazón. Y yo me pregunto: ¿qué pasa con los otros 364 días del año (365 para este 2020)? Más allá de lo significativo de este día, debemos tener presente que el amor no se debe crear y celebrar cada 14 de febrero, pues Dios nos regala la posibilidad de vivir, desde el Amor, cada día, cada minuto, cada segundo de nuestro día a día. Reflejarlo, tener un detalle y acordarse en este día es muy bonito, muy elegante, presumido e, incluso, ilusionante, pero ¿no debemos vivir con esa misma ilusión cada día?

Algunos de los que leeréis este artículo dirá…”pues vaya cosa ñoña escribe este tipo”, “pues yo no he encontrado el amor aún”. En cambio, yo os digo, como le digo a mis alumnos: “¡Felices porque estáis enamorados!”. Sí, sí. Digo bien. ¿Acaso no desprendéis amor en vuestro día a día en cada cosa que hacéis? En el trabajo, en el estudio, en vuestra vida familiar, con vuestros amigos, en vuestro tiempo libre, en vuestras actividades de convivencia con lo demás, en vuestros inventos, en vuestras quedadas con los que no tenéis la oportunidad de ver todos los días… ¡en todo ello está presente el amor!

¿No refleja amor el maestro en cada minuto que dedica a sus alumnos? ¿No reflejen ese amor los alumnos en los maestros que aprecian porque les atienden con el mayor de sus cariños? ¿No pone todo su corazón el trabajador que sale cada día de su casa a limpiar las calles, adecentar los jardines y podar árboles, a garantizar la seguridad de los ciudadanos, ¡Pues esto también es amor y es también motivo de celebración! Poner corazón a cada paso que damos es ponerle sal a nuestra vida, el sabor de las cosas que hacemos y que somos capaces de compartir a los demás; en cada paso que des, en cada mano que tiendas al que tienes próximo a ti, ¡eso es amor!

Así que, a todo aquel enamorado de lo que hace, de lo que es capaz de transmitir a los demás y a ti que eres enamorado de las letras y lees estas palabras: ¡Felicidades, enamorado!