Y como si de un papel al agua mojado se tratara, surge un rostro o varios. Los pinceles corren ágiles sobre los sueños de las pinceladas blancas o negras surcando el espacio rectangular. Toca limpiar pinceles, mientras, voy pensando en la vida y sus cosas. En lo que aprendemos de charlatanes y taimados y otras filosofías que, sin venir de los siete reinos,  nos llenan de un regusto enmohecido. 

 

Es la hora de cambiar colores pintados por escritos. Naranjas, azules, morados, rojos, excepcionalmente rojos. El mapa de España que contemplo en el intermedio de mis acuarelas, está lleno de rojo PSOE.Este Pedro Sánchez que era el okupa de la Moncloa  se convierte en presidente por sufragio. 

 

Supongo que ya no será un impostor o un desalmado, también oí que lo tachaban de suplantador. Sánchez, sí el que ha frustrado el regreso de la derecha al poder contra todo pronóstico. Pero ya saben, lo que no te mata te hará más fuerte y esto vale para todos. Congreso y Senado. Primera vuelta segunda. Números y mesas. Pactos, abstenciones. La derecha rota cuenta  sus perdidos votos o los no conseguidos  que es lo mismo.

 

Actuaciones fallidas, enfoques desenfocados a mí parecer. Ahora intenta cambiar el color o el discurso casi de un plumazo, extraño y convexo. En el que los imposibles le sorprenden y los cantos de sirenas ya perdieron su agudos o broncos acentos. Los ciudadanos queríamos dejar las cosas y las personas en su sitio. Suave se presenta la noche. Observo la finura del rostro que entre triste y mudo se seca sobre la hoja y bajo la luna cálida de Mayo.

 

Silencio bello.  En él me acuno para leer las poesías que mañana recitaré en el Rectorado.  Así sucede que, los minutos que avanzan mudan pinceles por silencios y miradas por sílabas que riman cadenciosas.