Todos los partidos políticos les guste o no, se ven obligados a tener en cuenta a las mujeres. Con aciertos y errores a regañadientes  lo interesante es que desde hace un año los gobernantes  han tenido que cambiar sus repertorios. Acabo de llegar de la manifestación. Aún siento la alegría morada de mi fular  y la sonrisa alegre de mi compañera Susana y sus hijos.

 

Ha sido estupendo ver tantas mujeres de todas las edades reivindicando lo conseguido, y pidiendo que nuestros derechos ni se vulneren ni retrocedan. Pancartas al aire canciones y palmas. Presencia intensa. Ya sé que se necesitará mucho tiempo para conseguir nuevas metas, pero no importa lo interesante es avanzar. Tal vez las jóvenes especialmente, el movimiento en la Universidad fue unánime, se han hartado de espera a que se resuelvan cosas que se prometen porque es muy fácil hacerlo desde los micrófonos del poder, desde el miedo de quién teme perder su estatus, hablo de otras mujeres. 

 

Vuelven las cantinelas de siempre la de veces que habremos oído: “no os señaléis” “no digáis” “no vayáis”, “no hagáis”, no, no, no... Es el momento de que las mujeres, si hace falta, que creo que sí, aprendamos nuevas pautas para vivir. Unas tenemos algunos masters en esto otras tendrán que currárselo. Una sorpresa enorme nos llevamos hace un año, la movilización, hay imágenes de todo, de las mujeres sorprendió a propios y extraños.

 

Saltamos a las portadas de los diarios más importantes   del mundo. Tenemos que salir a la calle, salimos. No nos van a regalar nada. Pues bien este 2019 la marea morada de nuevo ha arrasado. Mujeres de diferentes estratos sociales, con diferentes puntos de vista, pero estábamos allí. Recordemos que el mes que viene votaremos de nuevo y constatemos que el  51’6 por ciento del censo electoral  lo constituimos las mujeres.