“El aprendizaje no es importante, sobre todo ahora que tenemos tantos medios de conocimiento e información: lo importante es  crear libertad  intelectual y capacidad de pensar”.  Emilio Lleidó, filósofo.   

 

Me he permitido empezar con una reflexión que tiene mucho que decirme y que decir. Hay bastantes cosas y casos protagonizados por personas, historias que se instalaron en lo absurdo y ahí siguen  Si ya lo sé, votar de nuevo es un rollo. Resulta cansino y desde luego  disuade al más pintado, pero hay que votar, la abstención nunca me ha gustado. No quiero que los escaños los ocupen unos absurdos hombre o mujeres. Al menos este es mi motivo.  

 

Después de ver los debates televisivos, sólo un poco,  pues mi voto lo tengo decidido desde siempre, me rebelo ante la ausencia de mujeres en el último debate. Temas dejados en el tintero porque es más conveniente enzarzarse en un  monotema que puede resultarles cómodo y tapa las manchas y los descosidos, sin dejar salida a los verdaderos problemas de los españoles.   

Son días normales para los ciudadanos de a pie, vamos al trabajo, cuidamos nuestros hijos, hablamos con compañeros y amigos, hacemos la compra e incluso si lo necesitamos nos llegamos al centro de salud. Educación, sanidad, economía, trabajo, familia,  justicia, transportes, pensiones… Qué poco inmersos en esta realidad veo a los candidatos. 

 

Se  gusta mucho a sí mismos, pero qué poco saben  de nosotros.  Es un absurdo pedir perdón o sacar todas las vieja palabrería y argumentos para acallar encuestas y encuestados. Es absurdo pedir perdón una y otra vez para seguir cometiendo los mismos errores y los que es peor el mismo daño real. Es incoherente enfrentarse al otoño cuando hace un calor de verano, pues así de paradójico es todo lo demás.¿Qué van a hacer ustedes por mí, señores políticos, si les puedo llamar de esa manera,  que no suene a utopía de campaña?