Menos mal que siempre hay gente que hace pronósticos, tiene visiones de futuro y predicen que va a pasas o no, No me refiero a lo que día a día escriben las buenas o malas nuevas en los horóscopos de medio mundo.  

Sin ir más lejos ahí tenemos a un hombre de pelo en barba, Goran Ivanisevic, croata, uno del clan de Novack Djokovic, este señor es de su equipo de entrenadores. El otro día pronosticaba, con convencimiento rotundo, que Rafael Nadal no tenía ninguna opción de ganar Roland Garros. Y mira tú por donde nuestro Nadal se impuso con contundencia  al serbio.  ¡Cosas de la vida! o del deporte y de jugar como el campeón que es Nadal aunque verdaderos visionarios afirmen otras cosillas.  

Para premonición literaria la de maría Shelly, la creadora de Frankenstein, cuando enredados en sus obras aparecían “esos microbios que acarrean pandemias que ocasionan estragos  ante los cuales los médicos se sienten impotentes y la humanidad indefensa y resignada”. 

Aquí en nuestros tiempos, la profecía o la adivinación, el vaticinio, los juegos de anticipación  no debería de hacerse con el coste, no de la imaginación o la creatividad,  si no de vidas humanas, miles  ya se han perdido ¿por qué empeñarse en la muerte cuando la vida ya está aquí pidiendo paso sin apabullar, sin correr, sin desescalar con tanta prisa.

Se debería aprender de los sucesos y revertirlos o aminorarlos con el conocimiento adquirido, no postergarlos siempre, mañana haremos, mañana nos reuniremos, mañana, mañana…

¿Cómo puede decir el señor Almeida, alcalde de Madrid  que mañana las cifras serán de doscientos infectados  e incluso cien?  Augurio? Para mí es irresponsabilidad.  

“Menos banderas y más enfermeras” gritaban en la Puerta del Sol eL Lunes pasado. Estoy de acuerdo. Por cierto al patriotismo barato o al caro es una minucia para el virus.