Que el precio de la luz se haya disparado este jueves en un 26 por ciento, hasta un nuevo récord de 288 euros  y haya llegado a alcanzar el precio de los 319 euros el megavatio hora en el mercado mayorista no es el verdadero problema de este  octubre para los españoles, sino el titular que refleja la inacción de un gobierno, el socialista, que no tiene margen de maniobra por incompetencia  para actuar sobre las eléctricas. 

Esos precios, que reflejan una subida de más del 50 pro ciento con respecto a los establecidos hace una semana, revelan también que, comparándolo con hace un año, el precio de la electricidad ha aumentado un 570 por ciento. ¡Se puede abusar más! Pues, remitiéndonos a las expectativas que nos lanza la clase política, parece que lo peor está por llegar. 

Va de suyo pensar que todo entra dentro del juego de la reestructuración del mercado empresarial para seguir creciendo con teorías neoliberales que lleven al capitalismo a un ocaso mayor al que en algunos países ha dejado la crisis del Covid.  De Europa, nos dicen (habría bien que estudiar cuanto hay de realidad) que son las subidas del precio de las materias primas vinculadas a la energía (gas, petróleo y carbón) lo que dispara los derechos de CO2 también en máximos históricos. Con ello, a España, se le suman Francia, Alemania, y dos de los países del BENELUX. De ser cierto, una vez más, se pone de manifiesto la pésima gestión de los gobernantes en sus actuaciones en materia de planificación energética. Por un momento piensen en las ocurrencias de Boris Johnson y su apuesta por el Brexit. 

Así, con el problema del recibo de la luz en las agendas de los líderes políticos, somos las familias, el agente económico siempre más castigado, los que debemos de actuar de inmediato. 

Tal vez sea el momento más potente para clamar por una huelga general que eche a tanto parásito de las instituciones, que actúe sobre el despotismo del que hacen galas las grandes empresas y que se vuelque en clamar por ayudas continuas en favor de las PYMES como grandes creadoras de empleo. 

Tanto ministro, ministra y ministre, entiéndanme para ser correctos, pone de relieve la ineptitud de tanto cara dura y el aprovechamiento sin límite de los empresarios a los que  adulan pues son ellos, los colocados arriba,  los que hacen uso luego de las puertas giratorias que los llevan a los consejos de administración. 

Espero que la caída esta semana de los servidores de WhatsApp y de Facebook permitiera a alguna mente pensante adicta a las redes sociales disponer de tiempo libre para pensar en promover algunas ideas que pronto puedan ser puntas de lanzas de un cambio.