Dispuesto a todo. Así se presenta el escenario en Cataluña y así se va a mostrar Torra ante su público, inadmisible, que lo va a vitorear, le va a entregar los máximos trofeos y lo va a llevar a hombros por donde él quiera. Las masas alentadas están sin frenos y, al final de la calle, no hay nadie con fuerza para parar este ataque al Estado. España, asaltada en sus principios y en su Historia, manipulada por una minoría que se quiere imponer a la mayoría, tomada en calles y fusilada –así de claro– en el lenguaje,  debe recuperar la paz y la calma. Cataluña está desafiando desde hace ya mucho tiempo al Estado y la única solución pasa por la intervención de la autonomía.

 

La destitución de Mariano Rajoy presuponía el escenario al que hemos llegado. Pedro Sánchez está rodeado de personas que tienen ganas de venganza, que están pregonando lo contrario de cuanto personalmente hacen, que están depurando los medios de comunicación (radio y televisión) y que han convertido el verano de 2018 en el espacio perfecto para tener a la gente entretenida con una nueva serie: ‘Sacar a Franco del Valle de los Caídos’. Desconozco los valores que enseñaron a Sánchez en la escuela y la Universidad, pero no hace falta saber cuáles fueron. Insultando públicamente a Rajoy, demostró que es un tipo que tiene cierta altura para los deportes, pero que carece de los más mínimos principios de ética y moralidad para estar al frente del gobierno de España. 

 

Sánchez tiene un equipo indiscutible en su formación y en su preparación –así lo dije en su momento– pero su incompetencia política le ha llevado a jugar durante todo el verano a una continua operación de marketing que ha crispado más los ánimos de la calle. La manipulación de las palabras del juez Llarena demuestran donde nos hemos situado. El año político arranca con muchos grados centígrados. Hay sectores de la población que están acomodados y aburguesados, pero otros son testigos de que la cuerda se está tensando demasiado y pronto puede romperse. ¡No sería una sorpresa!

 

Desinformados unos, manipulados otros y muchos con una ignorancia que supera todas las previsiones, el desconcierto está a la vuelta de la esquina. Urgente necesitamos un adelanto electoral que lleve al poder al partido con más votos. El tiempo, partero de la vida y señor de la muerte, pondrá las cosas en su sitio y acabará dándonos la razón.