El pasado fin de semana fue de lo que se dice muy completo. Pendientes de lo que decidieran los socialistas en Madrid –al final hicieron lo que tenían que hacer–, por aquí vivimos algo espectacular como el Besamanos Mater Misericordiae, que se convirtió en una atracción singular para tantos andaluces creyentes o amantes de esa parte de nuestras vidas que ocupan las imágenes de nuestra Semana Santa. 
 
Málaga, Sevilla, Granada, Córdoba y todos los alrededores fijaron Antequera como destino de un fin de semana espléndido, en el que Antequera mostró parte de su Patrimonio, en las mejores fechas, al estar fuera de los días en que imágenes y cofradías se repiten, al mismo tiempo en toda Andalucía. Formidable, sin paliativos, la idea de esos jóvenes cofrades del Besamanos y muy bueno el trabajo de Cofradías y Hermandades de Gloria y Pasión acondicionando sus museos preparando las imágenes y haciéndolas más atractivas si cabe al tiempo que demostraba los sentimientos religiosos de quienes fundaron las cofradías hace siglos y de quienes las mantienen hoy día en la forma que se pudo comprobar portado el mundo. Un éxito digno de aplauso y un regalo para Antequera, cuyos frutos se seguirán viendo si se idean cosas así.
 
De la política a la Religión y el Arte y al Patrimonio que muchos visitantes aprovecharon para conocer o volver a ver, unas palabras siquiera para el fin de semana deportivo que fue, igualmente, espectacular. Las directivas de nuestros primeros clubes, Ángel González y De la Linde al frente, dieron en la diana del éxito; los grandes entrenadores –haríamos como el Barcelona con sus figuras, reteniéndoles hasta el 2022– están convenciendo a sus jugadores de lo que valen y lo que pueden hacer cuando actúan como lo está haciendo. 
 
Los resultados no pueden ser mejores: ambos equipos, Antequera y Balonmano, líderes, y jugando bien, que es el ideal o lo ideal. Y lo que lleva más gente al Maulí y al Fernando Argüelles.  ¡Que no se lo crean y que siga la racha!