Cuando las gestiones no se realizan de manera correcta es de sabios reconocerlo. Antequera merece toros. Y tendrá toros. Pero... ¿bajo qué condiciones? Hace unas semanas conocíamos la noticia del abandono de la empresa Tauromaquia Siglo XXI del coso antequerano. Plaza huérfana. Carteles huérfanos. Antequera sin toros, se oía.

 

Lo cierto es que a una, que se considera muy aficionada desde bien pequeña y que, a pesar de mis 20 años, he presenciado y vivido siempre rodeada de tradición taurina, le entristece ver cómo se juega con una cultura taurómaca que poco a poco se torna en mero interés económico y pierde la esencia propia de antaño.Incertidumbres. Abonos vendidos. Ninguna respuesta. Todo ello adornado con unos carteles de postín dignos para una ciudad como Antequera. Una ciudad ilusionada por una Goyesca de altura que finalmente quedó en el aire.

 

Lo cierto de todo esto es que la gestión de la Plaza de Toros merece seguridad en sus contratos. No es de recibo que a un escaso mes de la Real Feria de Agosto los antequeranos reciban la noticia de “no hay empresa, no hay toros”. Que sí, que somos conscientes de que habrá toros, pero no es ésa la cuestión. El que mucho abarca poco aprieta, decían, y es que este suceso debería servir para, de cara a los próximos años, plantearse ciertas cuestiones que aseguren y den estabilidad a una Plaza de Toros que merece calidad tanto en su gestión como en sus carteles.

 

Sabemos que es la hora de reivindicar la verdad de la tauromaquia, la solemnidad de sus rituales y la belleza tan pura de su arte. No dejemos que nadie determine qué es y qué no es cultura. Modernicemos la defensa de los toros y de sus gentes. Y nunca más cometamos el error de subestimar el poder de los empresarios. ¡Sigamos llenando las plazas y gritemos libertad!