Continuamos esta semana con la historia del IV Conde de la Camorra, Luis María Pareja Obregón.Tras la muerte de Fernando VII en septiembre de 1833, asume el poder, como Regente, su esposa María Cristina quien lo hace en nombre de la hija de ambos (la futura Isabel II, de solo tres años de edad). María Cristina, la reina gobernadora o regente,  tiene que  luchar contra las pretensiones de su cuñado el príncipe Carlos Isidro que aspira a ser el heredero de la Corona e intenta desplazar en la misma a su sobrina Isabel.

Como consecuencia de estas disputas en la sucesión, se produce la primera guerra Carlista y María Cristina, en contra de su voluntad, tiene que apoyarse para gobernar el país en los liberales más progresistas y en parte de la jerarquía eclesiástica, pues los políticos moderados y la mayor parte de la Iglesia se decantan por apoyar las pretensiones del Infante Don Carlos. 

En estas circunstancias, el Nuevo Régimen, debe abrirse a las peticiones liberales, que no cesan, quienes a su vez terminan sintiéndose decepcionados por los escasos cambios introducidos. Esto aviva la radicalización y la llama de la revolución en varias provincias, que finalmente se extiende por todo el territorio nacional en el verano de 1835. 

En este verano se establecen juntas revolucionarias de gobierno en las capitales de provincias y Juntas Locales en ayuntamientos de grandes poblaciones, donde la revolución tiene éxito, entre ellos Antequera.

En esos momentos críticos del país durante el verano de 1835 dirige el ayuntamiento antequerano, por indisposición del corregidor Manuel Doñamayor, su Alcalde Mayor y abogado de los tribunales, Pedro Enrique Montero. Éste, a fin de resolver la situación sobrevenida como consecuencia de los hechos graves acaecidos en la capital malagueña, ordena reunir en pleno el Ayuntamiento el día 25 de agosto de 1835 (libro capitular 1827) y se comunica al consistorio el contenido de un oficio del Gobernador Civil de Málaga, de 23 de dicho mes, como presidente de la Junta Directiva de Gobierno instaurada en la capital, dirigido a esta Corporación con una proclama que le acompañaba y que decía: “El pueblo de Málaga y su guarnición se han levantado en armas por un movimiento espontáneo ….”, solicitando el apoyo de Antequera. 

El Ayuntamiento, en su contestación al manifiesto de la Junta Revolucionaria de Málaga, acuerda y resuelve que el pueblo, la milicia y su guarnición están dispuestos a sostener a la Reina Isabel II y se da cuenta  de esta decisión al Capitán General.

El 28 de agosto de 1835, un comisionado de la Junta de Gobierno Provincial de Málaga, Antonio Verdejo, se personó en el Ayuntamiento convocado a pleno y comunicó al mismo las decisiones de la Junta provincial:

1- Necesidad y obligación de repetir (aquí) el pronunciamiento de Málaga por la Constitución política de la Monarquía Española, interín se constituyan las nuevas Cortes que legislen y sancionen el nuevo Código de gobierno.

2- Que el Ayuntamiento actual regentado por Don Pedro Montero, cese en sus funciones y sea sustituido por los individuos existentes en la población que compusieron el del año 1823 y caso de imposibilidad física sean sustituidos por personas de probidad moral, que no hayan manchado su reputación en la fase de la década absolutista que acaba de finalizar.

3- Que se forme una Junta Gubernativa Local, subordinada a la Provincial.El Comandante de las armas era en esa fechas en nuestra ciudad Ramón Julián Muñoz y el de la Milicia Urbana, el Conde de Cartaojal.

El Ayuntamiento, reunido, acuerda adoptar la primera proposición en cuanto está concebida. Respecto a la segunda, se acuerda el cese en sus funciones del Ayuntamiento actual y estando presentes varios señores de los que compusieron el del año 1823, se les dio posesión. El Ayuntamiento de Antequera fue el único de toda la provincia donde se repusieron en sus puestos los miembros del último cabildo de 1823, en lugar de procederse a la elección de una nueva corporación.


Luis María Pareja Obregón, alcalde por tercera vez

Como consecuencia de la aplicación de lo ordenado por la Junta de Gobierno malagueña, es nombrado por tercera vez alcalde constitucional (al serlo en fecha de 1823),  el Conde de la Camorra  Luis María Pareja Obregón y Rojas. 

Como alcalde segundo, fue nombrado Francisco Rodríguez Contreras, que en esos momentos se hace cargo de la Presidencia por ausencia, hasta el 9 de septiembre, del Conde de la Camorra. En días posteriores se nombran al resto de regidores, las distintas comisiones y se acuerda la creación de la Milicia Nacional Voluntaria a semejanza de la de Málaga, recién formada.El 29 de agosto se constituye la Junta Local de Gobierno del Partido, como máxima autoridad revolucionaria en la población, bajo el mando del Conde de la Camorra y el sábado día 12 de septiembre de 1835 se da lectura en el pleno celebrado, a una orden de la Junta Provincial de Málaga “para el alistamiento de solteros y viudos sin hijos y voluntarios para dirigirse a Málaga a unirse con los de la Milicia, para realizar un servicio interesantísimo a la Nación. Se dice que vayan uniformados o no, pero con fusiles o escopetas y que demuestren su decisión a la causa de la libertad. También se expresa que el gobierno prepara un ejército de dos mil hombres para dirigirse a Despeñaperros, punto ocupado ya por las fuerzas de la provincia de Córdoba”.

En estas fechas se suprimen las subdelegaciones de Policía donde había triunfado la revolución y entre ellas la de Antequera. La Subdelegación de Policía de nuestra ciudad había sido instaurada en marzo de 1824 (época absolutista tras el Trienio Liberal), fue un Cuerpo de Policía creado por Fernando VII, al que se le llamó Policía General del Reino y la subdelegación antequerana era una de las cuatro instaladas en la provincia de Málaga. 

Las causas de la supresión de esta recién creada policía, debieron ser entre otras, el supuesto apoyo prestado al absolutismo por la misma y la persecución a la que ésta había sometido a los liberales. Por ello una vez que tiene éxito la revolución de 1835, una de las primeras medidas que toman los revolucionarios es la supresión de esa Policía creada por Fernando VII.


Precaria situación económica del Ayuntamiento y amenaza de dimisión general

El grave problema económico derivado de la situación revolucionaria, impidió al nuevo ayuntamiento antequerano, presidido por Luis María Pareja, retomar sus funciones de acuerdo a los nuevos ideales y propició una queja del mismo ante la Junta Provincial de Gobierno de Málaga. 

El Conde la Camorra, Luis María Pareja, describió en un extenso escrito la pésima situación económica de la corporación, advirtiendo a la Junta de Gobierno Provincial que los miembros del ayuntamiento no se sentirían responsables de sus actuaciones si no recibían los medios necesarios para llevarlas a cabo. Esto revela claramente el carácter y personalidad del Conde, era liberal, apoyaba la revolución de las nuevas ideas, pero el pueblo estaba antes que la ideología que compartía con la Junta Provincial. 

El Ayuntamiento en pleno, ante la precariedad de la situación y la tardanza en la llegada de medios para solventarla, amenazó con la dimisión generalizada. 

La respuesta y solución de la Junta de Gobierno Provincial, no debió satisfacer a los componentes del ayuntamiento, pues la contestación destemplada de sus integrantes no se hizo esperar y en una frase condensaron toda la responsabilidad y honorabilidad de que se sentían poseídos, contestando por mano del Conde que: “por el Estado se sacrifica todo, pero no el honor”. 

La Junta Provincial acabó aceptando la petición financiera del Conde de la Camorra y por el Ayuntamiento se confeccionó un presupuesto de gasto extraordinario que fue aprobado.

El Conde, como alcalde, solicitó también armas para el Batallón de la Milicia local ante posibles enfrentamientos con los Carlistas.

A primeros de octubre, el Gobernador ordenó la celebración de elecciones y a finales de mes se disolvió la Junta Local de Gobierno, tras hacer lo propio la Junta Central de Andalucía, radicada en Andújar. Las elecciones se celebraron el 7 de noviembre y el resultado no se conoció hasta finales de mes, mientras tanto el Coronel de Artillería Ignacio López, como nuevo gobernador de Málaga, ordenó la disolución del Ayuntamiento Constitucional de 1823 que regía en nuestra ciudad y el Conde de la Camorra entregó el mando del Consistorio al Alcalde Mayor, Pedro Enrique Montero, cesando en sus cargos a continuación, el resto de los regidores.

Elecciones de 1836, Luis María Pareja, alcalde por cuarta vez

El 17 de diciembre de 1836 se recibió comunicación del Gobierno Civil con el resultado de las elecciones celebradas con anterioridad, comunicando los nombres de los tenientes de alcalde, regidores y Procurador del Común que habían de componer el nuevo Ayuntamiento. 

Como tenientes de alcaldes figuran: José María Casasola y Cuéllar, José de Argüetar y Joaquín Machuca y mientras tanto se nombraba al nuevo alcalde, presidiría el Ayuntamiento: José María Casasola y Cuellar. 

El 13 de enero de 1836, el Gobierno Civil transmite orden de S.M. la Reina Gobernadora, en la que designa por cuarta vez como alcalde-presidente de la Corporación antequerana al Conde de la Camorra, Luis María Pareja.

Lo primero que hace el Conde, tres días después de ser elegido, es dictar un bando a los habitantes de la ciudad en el que describe minuciosamente la pésima situación en que se encuentran todos los ramos de la administración, esboza sus soluciones y se pone a disposición de la población para remediar tales males.

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