La gente pide cambios. Vivimos tiempos muy interesantes en los que la sociedad reclama una nueva forma de gobernar. Una nueva forma de entender la relación entre un alcalde y sus vecinos, que es lo que nos ocupa. 
 
No podemos seguir por lo tanto, apostando por un modelo caduco en el que el alcalde o el concejal de turno vivan encerrados en un despacho y sólo salgan a la calle cuando una cámara de fotos les enfoca. 
 
En este sentido, debo confesar que el Partido Popular y el alcalde, el señor Barón, me han defraudado. Un partido no debe prometer aquello que sus genes mismos impiden hacer realidad. Prometieron cercanía al ciudadano, y puedo pensar que sí, que ha sido cercano pero sólo con su gente. Basta decir que a los pocos días de ganar las elecciones Barón puso a la Policía Local en la puerta de su despacho para que la ciudadanía no pudiera acceder a él. Y en esas ha seguido. Eso sí, muchas fotos y muchas portadas en los periódicos. 
 
Un alcalde no puede vivir de cara a los medios de comunicación. Yo no lo haré, y quien me conoce lo sabe. Un alcalde como el que yo seré atenderá siempre que tenga unos minutos al vecino que le espera para juntos intentar solucionar un problema. Un alcalde como el que quiero ser buscará el contacto directo con sus vecinos. Antes y después de las elecciones municipales. 
 
Más allá, desde el PSOE hemos desgranado un conjunto de propuestas que pondremos en marcha. Sirva como ejemplo la recuperación de los Presupuestos Participativos, eliminados por el PP de Barón, para que la ciudadanía decida en qué invierte su dinero el Ayuntamiento; o la puesta en marcha del Pleno Extraordinario anual sobre el Estado de la Ciudad con participación de colectivos antequeranos. 
 
Estoy convencido de que la Transparencia y la Participación Ciudadana real y activa son posibles. No con el PP. Sí con el Partido Socialista.