Hace unos años, Agustín Rodríguez nos ponía sobre la pista a una chica que jugaba en su equipo Infantil de Baloncesto del Serainant Club Baloncesto Torcal, destacando de ella la humildad de la que hacía gala. Ahora, después del paso del tiempo, nos encontramos a la misma persona, con la misma humildad y que sabe de dónde viene y hacia dónde va. Hablamos con Marta Mir García y su etapa ahora en un club malagueño.
Con el paso del tiempo aquella incipiente niña, Marta Mir García (Antequera, 30 de abril de 2003) que crecía con el balón en las manos ha dado pasos de gigante y juega desde este verano, en el equipo Andalucía Promesas Femenino en la categoría Junior en Málaga, uno de los referentes del Baloncesto Femenino.Del Club Baloncesto Torcal dio el paso de gigante para ella cuando tras la visita de ojeadores, le ofrecieron la posibilidad de ir a este equipo. Este cambio ha sido “muy grande, son dos mundos de baloncesto totalmente diferentes al que yo no estaba acostumbrada, fue una explosión de conocimientos, sentimientos y experiencias nuevas”, nos dice. Una nueva etapa a la que no se enfrentó sin tener un poco de miedo como nos asegura: “Por una parte tenía mucho miedo, porque salía de mi zona de confort, pero por otra parte, viendo lo que podía crecer como jugadora y como persona, no podía decir que no”.
 
Un cambio radical en el baloncesto
Giro muy exigente al que ha hecho frente, por un lado la actividad física: “Las horas de entrenamiento han aumentado. Al principio tenía tal desgaste físico que pensaba que no podría tirar de esto, pero luego te acostumbras y la gente de allí que te ayuda porque somos una gran familia”.
 
Entrenamientos que sudecen tres días en semana más los partidos los fines de semana, algo que hay que saber compaginar con las horas de estudio: “Si te organizas bien no hay problema, siempre que tienes huecos libres en lugar de estar con el móvil, viendo una serie o haciendo otra cosa, me pongo a estudiar, pero me compensa, así que no tengo problema”.
 
Bajo las órdenes de María Victoria González Alés, juega de ala-pivot prácticamente todos el partidos, haciéndose con su propio hueco en una plantilla donde las jugadoras se conocen desde que tienen 8 años. “Me han recibido perfectamente, como si fuera una más y ayudándome en todo”.
 
Uno de los aspectos más destacados a los que ha tenido que adaptarse ha sido a la manera de afrontar el partido, las jugadas que toca aprender y que cambian a cada instante en uno de los choques deportivos. En este sentido, apunta que “me ha costado, pero me ha venido muy bien porque he ganado mucha concentración y esto luego lo he visto reflejado en los estudios”.
 

Una mirada al futuro
 
La llegada a Málaga por dos años la tiene muy centrada, pero el futuro aún está por escribirse, ya que ahora estudia Primero de Bachillerato en el Instituto Pedro Espinosa, aún no tiene muy claro lo que va a hacer cuando termine su etapa. Pero sí le gusta mucho Granada: “Me gustaría estudiar allí y además hay equipos de Baloncesto de categorías buenas sin ser universitarios”.
 
En diciembre de 2015, nos dijo que quería ser “en una gran jugadora de baloncesto” haciendo referencia a que su reto era el Real Madrid. Aquel sueño ha cambiado, demostrando con ello que sigue pensando en el Baloncesto, pero con los pies en la tierra. Este paso a Málaga “no me lo esperaba, toda persona que juega a Baloncesto sueña a aspirar grandes cosas, pero soñar es muy bonito, aunque con trabajo y esfuerzo, se llega a todo”.
 
Su meta ahora la tiene bien clara: “Mi sueño es llegar a ser una biblioteca andante de baloncesto, e intentar ser, al menos, la mitad de lo bueno que era Agu, tanto dentro como fuera de la pista”.
 
Ante estas palabras solo nos queda preguntarle por él, por Agustín Rodríguez, por lo que ha supuesto para ella: “Todo. Agustín siempre ha sido mi impulsor, mi segundo padre en la pista. He aprendido valores del baloncesto que sin él no los habría aprendido, mi crecimiento en Baloncesto siempre ha sido de su mano”. 
 
Nos quedamos con estas palabras de esta joven que acaba de iniciar un camino difícil, pero que como señala con esfuerzo, constancia y su dedicación, conseguirá grandes cosas. Ahora a seguir anotando puntos partido a partido.
 
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