El talento y el esfuerzo es crucial en el mundo del deporte, pero si no pones corazón a todo lo que haces, estás perdido. De esto, mucho sabe Lorenzo Ruiz Orellana. Maestro de profesión y entrenador de balonmano por vocación, este antequerano de  48 años consiguió fraguar una plantilla joven y talentosa, capaz de competir contra los mejores equipos de la categoría de plata para ilusionar a toda Antequera con un ascenso a Asobal, que por azares del destino no terminó por consumarse.

El Conservas Alsur Antequera encara otra emocionante temporada en la categoría de plata con el único deseo de “mejorar, competir, dar espectáculo y que la gente se ilusione”.

Para Lorenzo Ruiz, que esta año cumplirá su octava temporada al frente del conjunto antequerano en compañía de sus ayudantes Darío Mata y el recién incorporado a la disciplina, Quino Soler, tras su periplo al frente del Ángel Ximénez en Asobal “el primer reto de la temporada es salvar la categoría”.

El antequerano afronta el curso con “muchísima ilusión, después de un trabajo fantástico el año anterior”, donde dieron la campanada y casi consiguen el ascenso a la Asobal, sin embargo, es cauto y consciente del potencial del resto de equipos que configuran la categoría de plata: “Vamos a ir partido a partido y viendo los resultados que serán los que nos irán colocando en la tabla, pero sin ningún tipo de ansiedad y presión”.

 

“Este no es un equipo hecho para subir a Asobal”

Lorenzo Ruiz valora positivamente la incorporación de los nuevos refuerzos, las ganas que tienen de jugar y su rápida adaptación al equipo, sin ponerse límites: “Este no es un equipo hecho para subir a Asobal, evidentemente, hay equipos muchísimo más fuertes con un mayor presupuesto y jugadores con más determinación, pero yo sigo pensando que tenemos lo mejor, dentro del presupuesto, las peculiaridades y características de nuestro club”

Si hay algo que define a este equipo es precisamente  su ADN ganador: “Vamos a ir partido a partido y viendo los resultados que serán los que nos irán colocando en la tabla, pero sin ningún tipo de ansiedad y presión. La calidad que nos falte de jugadores, la vamos a contrarrestar con trabajo, esfuerzo, mucha ilusión y preparando cada partido como si fuera una final”.

La primera toma de contacto en la Copa de Andalucía fue muy satisfactoria pese a caer derrotados en la final por la mínima (25-24): “El partido de Puente Genil nos sirvió para saber dónde estamos, es un test para ver si el equipo responde ante la competición y nada más. No fue un tropiezo, solo un partido más donde se compitió. Hay que alabar el nivel de los chavales, ya que pusieron en práctica lo que estamos trabajando”.

¡Están de vuelta! ¡No lo dejen para más tarde! Vayan sacando su abono en taquilla para disfrutar de otra apasionante temporada con el balonmano que destilan los chavales de Lorenzo Ruiz, el de la vieja escuela, el de los Manolo Porras y compañía, que marcó una época en la ciudad de Los Dólmenes.

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