El Atlético Mancha Real volvió a conocer el triunfo ayer tras dos patinazos seguidos anteriores y lo hizo ante un Antequera que era temido por su buena plantilla y por protagonizar el pasado fin de semana la goleada de la jornada. Fue un partido rebosante de emoción, más que de fútbol en sí, de esos en los que el corazón se impone a la cabeza. El Mancha Real ganó a un buen equipo, al que se impuso por insistencia, superando la defensa antequerana  cada vez que los de Antolín igualaban el marcador. Fue una tarea dura, pero que al final dio resultado a los de Aybar.  Desde el comienzo, los locales fueron a por el partido: Fran estuvo a punto de batir en su primera intervención al meta Luis en el minuto dos, cuatro después se quitó la espina, cuando Salva sacó de banda y Fran, esta vez sí, remató de cabeza al fondo de la red. El gol tempranero dio alas a los jienensesQue se animaron y continuaron creando ocasiones para ampliar la ventaja. Sin embargo, llegó el empate. Cuando tras un saque de banda el malagueño Juanjo Pino de un disparo raso logró el uno a uno para su equipo. Después vino una fase de confusión, con el partido roto, sin un dominador claro y con el colegiado permitiendo el juego duro. El Antequera, muy motivado tras el empate, buscó el partido con recursos que pitó la afición local. Al filo del descanso el colegiado decretó penalti por una clara mano –protestada por los visitantes-- de Silvani, lo que permitió a Vitu poner por delante al llegar al descanso a los jiennenses. El segundo periodo trajo el mismo partido. Un duelo exento de calidad y con muchos errores arbitrales. Con el regreso de la lluvia el Antequera, que apenas llegaba a puerta, se aprovechó del nerviosismo en la zaga de los locales, imprecisos y descoordinados. Ya en el 78 un penalti señalado por uno de los auxiliares dio la oportunidad a los antequeranos de poner el empate a dos. Las quejas del respetable se dirigieron al árbitro, al que se le pedían amarillas para varias acciones, entre ellas las múltiples quejas del técnico visitante. Ya en la recta final Mateo, como ocurrió en el primer gol, aprovechó la pequeñez del campo para sacar de banda, y poner el balón en el segundo poste de la puerta visitante, lo que aprovechó el citado jugador para batir por bajo a Luis y dar un triunfo agónico al Atlético.