A
él y a los cercanos Dólmenes de Viera y del Romeral, es
posible que le deba Antequera su nombre, pues si fueron los romanos
los que la llamaron «Antiqaria» era por considerarla bien antigua y
esa antigüedad sólo podría basarse en monumentos como el que comentamos.
Se trata del mayor y mejor conservado Dolmen de
Europa, según coinciden figuras del Arte y de la Historia: ya se sabe,
piedras colocadas verticalmente en tres hileras, las veinte de los lados
formando las «paredes» y las tres del centro pilares de apoyo, para
sujetar entre todas cinco enormes losas que hacen de «techo», la última
de las cuales cubicada en unos 180.000 kilogramos.
En conjunto, un formidable ejemplar de la
cultura megalítica --del griego «meta» (grande) y «litos» (piedra)---,
en el que treinta y una piedras integran un monumento que llega a tener
la altura máxima de 4 metros, la anchura máxima de 6 y una longitud
de 25 metros.
Es fácil hacerse una idea de las dimensiones del
monumento funerario, que encantara a Doré, cuando le conoció
junto al aventurero Barón Davilier, e hiciera llorar de
emoción al doctor Amadou Mathar m'Bow en su etapa como
director general de la Unesco.
Conocidas las dimensiones, convengamos una
antigüedad que se oscila entre los 4.500 y los 5.000 años, justo al
tiempo que los egipcios levantaban sus pirámides. ¿Cómo era
posible hacer un monumento así sobre el 2.800 antes de Cristo? Se necesitó
de un ejército de trabajadores y de artistas, de mucho tiempo, de llevar
los bloques grandiosos de piedra desde una cantera situada muy lejos
de allí, de auténticos ingenieros que idearan hacer huecos en el suelo,
para voltear sobre ellos las losas y así, dando literalmente tumbos,
hacer que encajaran en el sitio preciso, y cubrir luego todas las piedras
verticales con tierra y arena para estructurarlas.
Dentro de las curiosidades, se encuentra la precisión
de los rayos solares, ya que el primero rayo de sol del solsticio de
verano antequerano, penetra en el interior del monumento funerario,
entre las curvas de la cercana Peña de los Enamorados.
Hoy en día se está ultimando un edificio anexo
que explique la historia de este mítico lugar.
© FOTO JUAN B. FERNÁNDEZ
Interior del Dolmen de Menga