Desde junio de este
año, hace dos meses apenas, Antequera aumenta su pletórica
lista de literatos y novelistas con Carmen
Ramos, autora de la novela «Damasco. La Leyenda del Torreón».
Vayamos por partes. Carmen había escrito
ya varios libros, y muy buenos, en torno a la Lengua -que es su pasión-
y los niños -que son su debilidad-, pero eran más bien
tratados para animar a la lectura, para indicar vías de educación
y enseñanza, para despertar curiosidad de niños y jóvenes
en torno al Diccionario -es libraco que de críos nos parece un
mamotreto- y su contenido, las palabras. Carmen, profesora, encontraba
esas vías para educar, para enseñar Lengua. Lo de junio
pasado es otra cosa, es una novela, ideal para aquello que llamábamos
«literatura para jóvenes» que ha sido después
muy denostada, pero que nos enseñó a muchos no sólo
a leer, a leer bien, sino a dar rienda suelta a nuestra imaginación,
a imaginar cómo eran los lugares y países imposibles de
visitar entonces.
Así, nos encontramos con una novela llena
de fantasía, que se inspira en uno de los torreones del Papabellotas,
en su misterioso interior para, a partir de ahí, dejar rienda
suelta a la imaginación, que una novela no es sino imaginación.
Se sucederán aventuras interesantes en
las que aparecen los libros como protagonistas, ayudando a Damasco,
el protagonista, en sus formidables aventuras. Carmen, utiliza un lenguaje
joven, que mezcla mucho de la peculiar forma de hablar de los jóvenes
y niños de hoy, quizás en un guiño cómplice
para captar su imaginación. Y se sucederán personajes,
paisajes, que nos son familiares, con una trama que no decae en interés,
sino todo lo contrario, jugando al si es sueño o si es realidad.
Todo ello nos demuestra los avances como escritora de Carmen que, pues
que escribe una novela, es ya, claramente, una novelista. Y así,
nos da la sensación de lo mucho que quiso añadir al libro,
de lo mucho que pudo añadirle, pero que ha ido reteniendo quizás
para nuevas entregas, para nuevas novelas.
Proyectaban por esos días -o alquilaban
en el vídeo-club-«Harry Potter», ese fenómeno
de masas del cine «para jóvenes» que, en el fondo,
no es sino una formidable operación de marketing, con la complicidad
de todos los medios informativos de todas clases, en torno a unas buenas
novelas de la escritora inglesa. Uno lamentaba que personajes, figuras,
situaciones que no son «nuestros», que pertenecen a otras
formas muy distintas de vivir, de sentir, de expresarse, causaran tanto
revuelo... pero luego convenía en que aquí no tenemos
de esos personajes. Manolito «Gafotas» fue un intento de
ello, pero dónde nuestros «Guerrero del Antifaz»,
«El Capitán Trueno», «Diego Valor», «El
Cachorro», Cuchi-fritín» y compañía,
borrados de un plumazo porque tenían no sabemos qué cargas,
en una atrocidad más de las que se adjudican a «aquellos
tiempos». Los niños y jóvenes de aquellos tiempos,
no veíamos más que nuestros ídolos, valientes,
leales, honrados, honestos, amantes de su Patria, España, en
la mayoría de los casos, cuando no deliciosas niñas y
traviesos niñitos, protagonistas de graciosas situaciones. El
borrar todo ello, pretenderlo para los de antes pero conseguirlo para
los de hoy, dejó a nuestros niños y jóvenes sin
esos ídolos que «necesitan» a ciertas edades.
En éstas llega Carmen y con su «Damasco» reivindica
un lugar para niños como los de nuestras calles, como los de
nuestros centros docentes, que usan conjuros y magia... pero con nuestro
sabor, muy lejos de el del Harry mencionado.
Todo eso encierra la novela, avanzada, sin duda
de lo mucho que Carmen guarda en sus adentros. A lo mejor hasta con
temas más transcendentes. En fin, que si Carmen Ramos es autora
de una novela -que no dudamos en recomendar-, Antequera gana una novelista.
Ángel Guerrero