Las casetas de juventud
van copando protagonismo en las noches de feria antequerana. Una de
ellas es la UBI,
que ha captado el protagonismo del buen ambiente y concentración
de la «movida» de las noches festivas.
Se prestan a vivir su cuarta feria, dos de mayo
y la segunda de agosto. Con tan sólo dos años de trabajo,
ya se han alzado como la caseta-referencia de la juventud antequerana.
Antonio nos comenta que «todo
surgió entre nosotros cuatro, con el fin de dar una ayuda al
Balonmano Antequera, coincidiendo con su relanzamiento».
Aunque, evidentemente, tienen que afrontar los gastos del montaje, trabajo
y sacrificio de no vivir la feria al otro lado de la barra. Juan Francisco
nos apunta: «Tienes que acarrear
los gastos de montar una caseta: estructuras, equipos de sonido y de
luz, guardas en la puerta, limpieza, camareros. Y si los amigos te dan
su tiempo, qué menos que luego invitarles a una gran comida,
como hacemos».
Presumen de su trabajo, del que siempre se ha
desconfiado por parte municipal. «El
primer año, nos dejaron el cuadro de luz a un montón de
metros, lo que supuso un gasto más para nosotros. Ahora se han
dado cuenta de lo importante que hemos llegado a ser».
En cuanto a la polémica sobre las casetas
andaluzas y de noches, lo tienen muy claro: «Es
cierto que hay problemas por mezcla de ruidos, pero la culpa no es nuestra:
el Ayuntamiento tiene que crear dos sitios distintos y separados: uno
para las andaluzas con música de sevillanas y flamenqueo, y otra
para las de juventud. Nuestros padres van a la Airosa, por ejemplo,
a comer y a pasar un buen rato con los amigos, hablando y tal, pero
se quejan por el ruido de las nuestras. Y los jóvenes van a las
nuestras a bailar y beber, no a hablar y estar sentados, por lo que
la música pide un más alto volumen. Además, hemos
estado en otras ferias, y el Ayuntamiento dispone de tabiques aislantes,
iniciativa que podían realizar aquí».
Otro tema con el que no están de acuerdo
es el de tener que pagar: «Nosotros,
los caseteros, creamos el ambiente de la feria, y es injusto que tengamos
que pagar. Podrían exigir más, a cambio de no pagar. Por
ejemplo, nosotros traemos actuaciones, que podría ser uno de
los requisitos para no pagar».
Ya lo han visto, la juventud pide paso en las
casetas, reconoce que no pueden estar juntas, pero dejan claro que el
problema es del Ayuntamiento, y no de ellos.
Por Antonio
J. Guerrero