Somos de los que pensamos,
mantenemos y repetimos, que la
Feria de Antequera será lo grande que sean sus carteles taurinos.
No hay nada que se pueda comparar
a su importancia, ni nada va a atraer a la ciudad al número de
espectadores que unos buenos carteles. Si la corrida se dio bien, la
gente, mucha gente, se queda aquí, y sigue pasando el día...
o la noche. ¿Hay algo que se parezca a esa riada que va hacia
la Plaza?
Responsable de lo que ocurra este año,
es Paco Dorado, un empresario que repite ciclo, con quien dialogamos
en el buen ambiente taurino del bar de los bajos de la Plaza, junto
a Pepe Hidalgo.
- Pregunta: ¿Los toreros ponen dificultades
sobre sus compañeros de cartel?
- Respuesta: Sí. Normalmente sí.
Precisamente hoy estamos atravesando un bache grande de toreros; no
hay más que los que hay y los que hay se arropan entre ellos,
para poder llevar ése número de espectadores que hace
falta para que ellos se lleven su dinero...
- P.: Quizá estemos sin esa figura indiscutible...
- R.: Efectivamente. Hoy no existe ese
torero indiscutible. Hace dos años arrancó con «El
Juli», luego se nos vino desgraciadamente la cosa abajo y hoy
se está arropando como cualquiera, porque la afición se
viene abajo... y quiere más.
- P.: ¿Y exigen más con el ganado
o con los compañeros?
- R.: Las dos cosas... Ellos quieren
ponerse con nombres que digan algo y tener una ganadería que
vaya al son de ellos para poder triunfar que es lo que quieren absolutamente
todos.
- P.: Hablaba antes de «ferias grandes»
por estas fechas...La Feria de Antequera también lo es. Por lo
de hace años, me refiero...
- R.: ¡Ja, ja! Bueno, no cabe la
menor duda de que algunas veces les hemos hecho sombra con la goyesca
de Antoñete y de Curro, o al año siguiente también
con Paula. Llamamos la atención porque la solera de la afición
de España se vino aquí con nosotros, como correspondía
a uno de los carteles románticos más grandes que podían
montarse en España. Lo de Antoñete, Curro y Rafael quedará
ahí, para recordarlos y seguir disfrutando ¿no?
- P.: Por cierto que le calificamos de «loco»
al repetir el segundo año con Curro y Antoñete, tras el
éxito del primer año... Era jugar con el mismo número
premiado dos veces seguidas... Luego, no se cortaron orejas, pero ¡vaya
corridón!
- R.: Disfrutamos, disfrutamos... Eran
carteles muy fuertes y, claro, lo que pasa es que como la capacidad
de la Plaza de Antequera es pequeña, pues nos arriesgábamos
a perder... Pero ¡bendita pérdida!, porque ahí nos
salió el romanticismo de los empresarios que soñamos con
poder montar una cosa así... y en ese momento no se piensa en
el dinero.
- P.: Pero echamos de menos a los toreros antequeranos...
- R.: ¡Y créeme que soy
el primero en sentirlo! La verdad es que yo tenía pensado hacer
como el año pasado, tres corridas, y en la tercera de ellas entraba
alguno de ellos... Pero luego se complicaron las cosas y como tenía
dos carteles cerrados, he tenido que prescindir de ellos. Pero lo siento,
de verdad. De todas maneras hay más temporadas por delante.
- P.: Usted es torerista ¿o torista?
- R.: Yo, torerista, torerista. Aunque
por supuesto seleccionamos las ganaderías para que den el juego
apetecido. Aquí en Antequera tenemos suerte, porque no se nos
caen los toros y el lucimiento es más factible...
- P.: ¿Y porqué se caen en otros
sitios y aquí no...? Aunque toquemos madera...
- R.: Porque nosotros estamos muy pendientes
desde todo el año. Cuando a una ganadería se le empiezan
a caer los toros a principio de la temporada, lo más corriente
es que se le sigan cayendo. Por ello, tanto Campuzano como yo, estamos
pendientes y buscamos lo que nos dé cierta garantía.
- P.: José Tomás no quiere nada
con Antequera... Peor para él.
- R.: No sé... No es en Antequera,
es en toda España. Yo creo que es que no conoce la Plaza. Este
año, he bregado mucho con él y le he invitado a conocer
la Plaza y a ver lo bonita que se ha quedado... pero no; de Plaza de
tercera, nada.
- P.: Su cartel ideal de todos los tiempos...
- R.: Los toros, Jandilla, Juan Pedro...
Todo lo que es Domecq o que venga de su sangre, que embiste. O Victorino
y Miura para otra clase de toreo... ¿Toreros? Pues el que yo
monté aquí... Antoñete, Romero y Paula. Y, claro,
anterior, pues Antonio Ordóñez, que fue único,
Camino... y, sobre todo, Benítez, que fue el ciclón de
estos tiempos... Hubo una cosa muy importante, y es que Benítez,
cuando salió a la Plaza de Córdoba este año, con
66 años a la espalda, toda la Plaza estaba llena de toreros...
Entonces algo hay ¿no? Con seis muletazos puso a la gente en
pie... Ese podría ser mi cartel.
- P.: Volviendo a Antequera ¿es una plaza
más para usted, es un incordio porque los antequeranos pedimos
mucho..?
- R.: Bueno Antequera es la Plaza más
bonita de España, y esto lo digo en Sevilla y donde haga falta.
La Maestranza será más antigua, pero no es más
bonita que la de Antequera y eso lo digo yo y lo dicen muchos que vienen
aquí. Ni más cómoda. La afición sí...
La afición, cuando hemos montado alguno de esos carteles que
dije antes y la gente de fuera pensaba que para qué venir, porque
no habría entradas, luego se demostró que no se llenó
la Plaza, que no pasaba de los tres cuartos...
- P.: Hace ya años que no vemos dar la
vuelta al ruedo a un empresario...
- R.: ¿Yo? No, no... No la daría
en mi vida. La vuelta al ruedo tienen que darla los toreros y los ganaderos.
¿Si me sacaran? ¡Ya buscaría yo por dónde
huir..! Me daría una vergüenza terrible...
¡Pues ojalá que tenga que buscarlo este año!
Campuzano
Cerca de Paco Dorado, retirado a prudente distancia para dar su protagonismo
al «jefe», Tomás Campuzano, director colaborador
de la empresa, que debe guardar grandes recuerdos de nuestro coso...
- Respuesta: Sí, sí, tengo magníficos
recuerdos de esta Plaza, aunque no estaba tan bonita como ahora... Y
ni yo podía imaginarme que iba a seguir tan en contacto con ella
como lo estoy con Paco Dorado... en una nueva etapa, muy bonita, interesante
y difícil, y en la que disfruto mucho. Estoy muy a gusto, disfruto
muchísimo, y sigo vinculado al mundo del Toro que ha sido mi
vida siempre...
- P.: Sí se le ve cara de disfrutar y no
las malas caras que se le suelen quedar a los toreros cuando se retiran...
- R.: Lógico... Si tú te
desconectas de esto y te quitas de en medio, y apareces un día
nada más, pues es verdad que pareces amargado... Yo mismo, cuando
estoy tres o cuatro día en casa, sin hacer nada, estoy que no
me aguanto ni yo... O embarcando o estando en el callejón con
los compañeros. Yo creo que tuve el acierto y la suerte de encontrar
esto, evitando que se me cayera el mundo encima, como creo le ocurre
a otros compañeros retirados... La verdad es que nada más
retirarme, tuve la fortuna de vincularme a la Empresa Dorado, y estoy
muy a gusto con él porque, sobre todo, sigo en el Toro que es,
te repito, mi vida, haciendo una labor muy interesante de cara a los
compañeros, a la afición, a la empresa...
- P.: Por cierto que ahora pasará malos
ratos cuando no puede meter a algún compañero y comprenderá
lo que pasaba antes...
- R.: Lógico. A la hora de ayudar,
aunque yo no soy el que hace los carteles, a la hora de dar opiniones
para hacer o rematar carteles, te cuesta trabajo y te das cuenta de
que cuando yo me quedaba fuera de alguna feria y no sabía por
qué, pues ahora comprendes muchas cosas y te duele lo que sufren
los compañeros... Pero así es esto.
¡Pues que haya suerte en esta nueva labor
y que le sigamos viendo por nuestro coso, reme-morando aquellas tardes
gloriosas que le vendrán a la mente cuando ve triunfar a algún
compañero...!
Ángel Guerrero