Estos
días de Feria se suelen cambiar los hábitos que se mantienen
durante todo el año. Generalmente se duerme menos y se come y
bebe más. Aquellas personas que están haciendo régimen
lo olvidan y degustan todos los manjares que se come en la Feria y que
se convierten en los alimentos típicos.
Los dulces son uno de los manjares más
deseados por todos los golosos, ¿a quién no se le hace
la boca agua cuando piensa en un bienmesabe o en un angelorum? En uno
de los lugares donde se pueden comer todos estos alimentos, destinados
a los paladares más sibaritas es en una buena corrida de toros,
ya que en nuestra plaza se sigue manteniendo la tradición de
la merienda.
Mientras que en el ruedo un valiente torero está
demostrando su arte y valor delante del astado en las gradas se puede
ver como los aficionados al mismo tiempo que están pendientes
de los pases, comen sus mediasnoches o sus pastelitos de respostería
fina para endulzar la faena que siempre termina con la muerte trágica
del toro y la ovación del diestro.
La comida se vuelve en un elemento muy importante,
se sale y a la vera de un buen vino y de una tabla de ibéricos
se charla sobre la feria, se baila y por qué no, se enamora a
esa persona que es importante para usted.
La Pastelería La
Dorada lleva siete años endulzando la vida de todos los
antequeranos y durante los días de Feria también lo hace
con los dulces típicos que se consumen durante las tardes de
toros.
El propietario de La
Dorada, Antonio Reina, señala que las mediasnoches, los
pastelitos pequeños, los saladitos y los pettit-suitts son los
productos que más se venden durante los días que hay corridas
de toros en el coso antequerano.
La mayoría de los clientes encargan los
dulces y después van a recogerlos, otros los más despistados
no los encargan, pero nunca tienen problemas, ya que hacen más.
María José Arjona