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¡Hasta el mayoral a hombros, en la novillada
que abría la feria taurina!
Rivera Ordóñez, lo más destacado, ofreciendo una
lección en sus faenas, saliendo a hombros al final del festejo
Enrique Ponce y Morante de la Puebla, a hombros en la corrida goyesca
que fue televisada por Canal Sur
Los aficionados abarrotaron el coso taurino, se colgó el "No
hay billetes" y los tres rejoneadores, a hombros
¡Hasta el
mayoral a hombros, en la novillada que abría la feria taurina!
Primera
de Feria: un novillo de María José Barral y cinco de Joaquín
Barral, terciaditos pero muy buenos, siendo varios de ellos aplaudidos
en el arrastre, para Salvador Vega, de teja y oro, una oreja y dos orejas;
Octavio Chacón, de nazareno y oro, una oreja y una oreja, y David
Galán, de grana y oro, ovación con saludos y dos orejas.
Media entrada. Antes del paseíllo, desfile de las guapas Regidora
y Damas, en preciosos coches de caballos.
La Feria se abría con una magnífica novillada de María
José y Joaquín Barral, que resultó excepcional
y que, unida la entrega de los espadas, concluyó en apoteosis:
los tres y el mayoral a hombros.
SALVADOR VEGA,
tres orejas, demostrando su gran momento; OCTAVIO
CHACON, dos orejas y DAVID
GALAN, en una plaza donde su padre
cosechara alguno de sus mayores éxitos, dos orejas, alguna de
ellas generosilla.
Con todo, vimos a lo mejor de la novillería y, contando con la
colaboración del ganado, una gran tarde de toros. Justas las
salidas a hombros, incluído el mayoral.
Ángel Guerrero
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Rivera Ordóñez,
lo más destacado, ofreciendo una lección en sus faenas,
saliendo a hombros al final del festejo
Segunda
de Feria: seis toros de «El Toril», desiguales, alguno sangrando
por los pitones, flojos y poco colaboradores con los toreros, para Finito
de Córdoba, de azabache y oro, ovación con saludos en
sus toros; Rivera Ordóñez, de corinto y oro, protestas
y dos orejas; y José Luis Moreno, de esmeralda y oro, una oreja
y ovación. Tres cuartos de plaza.
Mal encierro el enviado por «El Toril», con algunos pitones
poco menos que lamentables y varios toros rechazados, que una cosa es
ser de Tercera y otra tragarse alguno de los toros que se enviaron.
Los que se aprobaron -con generosidad-no permitieron apenas el lucimiento
de los espadas, y eso que lo intentaron. Por ello varios de los toros
fueron pitados en el arrastre.
FINITO DE CORDOBA, se esforzó
por sacar partido a sus toros, no logrando más que apenas alguna
serie bellísima con la derecha, alargando el brazo y mimando
a los toros al máximo. Mató de media tendidilla y media
tras un pinchazo, escuchando un aviso, siendo ovacionado en ambos y
obligado a saludar desde el tercio.
RIVERA ORDÓÑEZ,
fue protestado en el primero, porque la gente esperaba más de
él, sin reparar en el toro que tenía delante. Francisco
no es de los que dan un pase hoy y otro mañana y abrevió.
Curiosamente hacía 51 años que le ocurrió lo mismo
a su abuelo, el genial ANTONIO ORDÓÑEZ, y 21 a su padre
el inolvidable PAQUIRRI; el primero, reaccionó, cortando orejas,
rabo y pata; el segundo, ganándose dos orejas y rabo... Y como
ambos reaccionó Rivera Ordóñez; con garra, con
genio, saliendo a comerse al toro. Y le dio la vuelta a los tendidos
que se le entregaron sin condiciones, aplaudiendo la completa faena
con verónicas rematadas con medias y serpentinas, con naturales
y derechazos adornados con desplantes y molinetes de rodillas. Como
mató a la primera, se ganó a pulso las dos orejas.
JOSE LUIS MORENO, no pudo con
los dos marmolillos disfrazados de toro. En el primero, por su voluntad
y su buena estocada ganó una oreja; en el segundo, no estuvo
muy rápido tampoco con la espada y todo quedó en una fuerte
ovación.
Ángel Guerrero
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Enrique Ponce y Morante
de la Puebla, a hombros en la corrida goyesca que fue televisada por Canal
Sur
Tercera
de Feria: seis toros de Joaquín Barral, nobles, parejos, pero
alguno muy flojo precisando los cuidados de los toreros, para Juan Mora,
de gris plomo y azabache, una oreja y ovación; Enrique Ponce,
de verde y oro, dos orejas y una oreja; y Morante de la Puebla, de perla
y azabache, una oreja y una oreja. Corrida al estilo goyesco. Más
de tres cuartos de plaza, tras un aguacero que cayó media hora
del festejo. Festejo televisado en directo por Canal Sur.
Tras el paseíllo, el alcalde de Antequera y nuestro director
entregaron a Enrique Ponce el trofeo «El Sol de Antequera»
al triunfador de la Real Feria de 2001. En barreras, Kiti Mánver,
acompañada de la esposa del alcalde y concejalas del Ayuntamiento,
así como de la diputada Ana Navarro. En el burladero del alcalde,
el presidente de la Diputación Juan Fraile y varios alcaldes
de la comarca.
JUAN MORA, ha sido un torero «descubierto»
por Antequera el año pasado, en que se ganó a pulso volver.
No decepcionó a nadie, porque ofreció su toreo majestuoso,
lento, reposado, gustándose a sí mismo, sus tandas variadas
y artistas, que remató, en el primero, con una gran estocada,
que le valió una oreja. La perdió en el segundo, de corte
muy similar, por su tozudez esperando que la estocada cobrada surtiera
efecto. Como no fue así y la cosa se prolongó sin querer
descabellar, la gente se enfrió y todo quedó en ovación
con saludos desde el tercio.
ENRIQUE PONCE, tuvo el detalle
para con los antequeranos de empeñarse en reaparecer en Antequera
y no en el Puerto como le había recomendado los médicos.
El público se lo agradeció, estando con él toda
la tarde. Ponce devolvió ese calor con dos faenas espléndidas,
en las que dejó muestras de su buen hacer con el capote y con
la muleta, con ese toreo tan suyo reposado, desmayado, sin dejar que
los pitones rozaran siquiera la tela. Cuidó a su primero al máximo
y lo hizo bueno. Al matar de estocada algo tendida pero suficiente obtuvo
las dos orejas. En su segundo, un toro con «picante», genuflexos
muy lentos y artistas, tandas de derechazos bajando la mano, muy a su
estilo, y tras una serie de derechazos, adornos y una estocada casi
entera, otra oreja al esportón, entre el delirio de la gente.
MORANTE DE LA PUEBLA, está
muy cerca de ser el que todos deseamos. Lo demostró en el primero,
en el que cortó una oreja mientras el público abroncaba
por no concederse la segunda. Lo ganó con unos capotazos singulares,
y con una exquisita faena con la muleta, de esas que no se olvidan así
como así, con temple y gusto, con poderío... sin más
pero que el de haber producido vómito su buena estocada, pero
¡qué toreo el suyo! En el segundo, salió a buscar
la puerta grande y lo logró.
Ángel Guerrero
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Los aficionados abarrotaron
el coso taurino, se colgó el "No hay billetes" y los
tres rejoneadores, a hombros
Cuarta
de Feria: seis toros de Benítez Cubero, bravos y nobles casi
todos, para Luis Domecq, una oreja y una oreja; Pablo Hermoso de Mendoza,
dos orejas y gran ovación; y Alvaro Montes, dos orejas y dos
orejas y rabo. Lleno con cartel de «no hay billetes». En
el burladero del alcalde, destacados industriales antequeranos: Amadeo
Morán, Ramón Jiménez, Antonio Luque y uno de los
hermanos Lozano.
La corrida de rejones cerraba una feria singular con la apoteosis de
los tres caballeros a hombros. LUIS DOMECQ,
con su toreo serio y reposado, dominador y artista; PABLO
HERMOSO DE MENDOZA --a quien se le dedicó una jota navarra
por la Banda de Música local-- con ese toreo suyo espectacular,
gracias a la «complicidad» de joyas como sus caballos «Labrit»,
«Danubio», «Chicuelo» y «Mazzantini»,
con sus piruetas y sus adornos que le valieron dos orejas en su primero,
tras un fulminante rejonazo, y que pudo haber redondeado en su segundo
de no ser por precisar de varios descabellos pie a tierra. Con todo,
el triunfador sería un jovencísimo ALVARO
MONTES, derrochador de doma, buen gusto, valor y acierto, de
manera especial con su «Opus 2000» y su «Nocturno»
con el que puso banderillas «al violín». Opus, Nocturno,
Violín... ¡música bendita toreando a caballo!. Como
mató ambos a la primera cortó dos orejas y dos orejas
y rabo, saliendo a hombros, junto a sus compañeros, de la Plaza...
Difícil lo tendrían «Tito Pepe» y su Peña
«Los Cabales» para otorgar los trofeos de este año,
difícil... Como difícil es que se repita algo como lo
que tuvimos este año en Antequera: salidas a hombros ganadas
a ley todos los días, grande entradas y ese «no hay billetes»
que no se veía desde los tiempos de Paco Rodríguez y «Camará»
como empresarios de «la Real Maestranza» chiquita como llaman
los taurinos al remozado coso antequerano. Y Paco Dorado, felicitado
por mucha gente por su acierto. Y muchos toreros en el callejón:
Pedro Castillo, José Luis Galloso, Alfonso Galán, Juan
Muriel, «Utrerita», Alejandro Amaya... y mucha gente del
mundo «del Toro». Entre ellos, José de Padilla, el
pregonero de Los Cabales, Luis Alarcón de la Lastra...
En la presidencia, José Luis Viera, asesorado en lo taurino por
Fernando Gálvez y en lo veterinario por Juan Antonio Moscoso,
Adolfo Rodríguez y Javier Blanco. Intentó mantener el
difícil papel de contentar a todos. Fue muy protestada la presidencia
por no conceder la segunda oreja en el primer toro de Morante y anduvo
generosilla en algún trofeo. Por lo demás mantiene su
propósito de dar categoría a la Plaza, lo que unos comparten
y otros niegan. Lo de siempre.
Ángel Guerrero
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