La
directiva de la Archicofradía de «Arriba» que preside
Gonzalo Ruiz Rojas, organizó sus tradicionales actos en honor
de la Virgen del Socorro Coronada, con motivo de su festividad.
Son unos actos que, dentro de su sencillez a pesar de la cual hay que
abrir siempre las puertas de la iglesia para acoger a los numerosos
asistentes, este año se vieron realzados con la presencia de
un devoto excepcional, Francisco Javier Calderón Carrillo, anterior
hermano mayor de la Cofradía hermana de «La Soledad»
de Melilla, que pronunció una emotiva oración a la Virgen
del Socorro, carga de marianismo, de devoción amorosa, de sentimiento,
de poesía; unas líneas sencillamente magistrales, que
emocionaron a todos y nos trajeron muestras de la devoción mariana
de nuestros hermanos de al otro lado del Estrecho, de la españolísima,
bella y singular Melilla.
Ese acto tenía lugar en la medianoche del día 15, produciéndose
un espontáneo besamanos a la deliciosa talla mariana -que lucía
sencilla pero antiquísima y bellísima saya- y que esta
radiante al pie de las escaleras de su altar mayor. Besamanos que se
repitió ya por la tarde-noche de ese día 15, tras la solemnísima
eucaristía, en la que tuvo parte destacada, con el celebrante,
el hermano Juan Antonio Alvarez, delegado de cultos de la Archicofradía.
Con sencillez, pero con calor íntimo y popular, Antequera abría
sus fiestas al lado de la «Socorrilla», en ese bello y singular
rincón de Antequera que es el Portichuelo, destacando la estampa
de muchos antequeranos ausentes en el año, pero presentes en
esta explosión de fervor mariano.
Ángel Guerrero