La
feria de noche necesita y precisa ya del nuevo recinto ferial. Sólo
permanecen dos casetas andaluzas, entre siete de juventud. Noches con
menos incidentes, salvo el de la pelea en la del viernes entre dos puestos
de gitanos y chinos, que terminaron peleándose con catanas, precisando
el traslado de siete de ellos al Hospital, según fuentes policiales.
El Socorro
y la Paz
fueron las dos únicas casetas andaluzas. Ambientes, cocinas,
música y decoración muy semejantes, lo que llevó
a compartir el primer premio de casetas de noche, consistente en la
devolución de la licencia (mitad a cada una).
Por su parte, La UBI
y el Aguaero
compartieron el liderazgo de los más jóvenes. El grupo
del balonmano ofreció conciertos de timbales y de música
alternativa. Los acuíferos, música muy variada. La
Madriguera se alzó con su público
joven, más adulto, combinando más música del verano
que otros años, lo que llevó a una mayor aceptación.
Tras estos tres líderes de la noche, le seguían el Toca
Toca, con mucho esfuerzo para consolidarse
como caseta alternativa. Y los del Tikitón,
con sus ofertas permanentes. Con algo menos de suerte de público,
los del Mollete,
quienes atesoraron mucha paciencia.
En cuanto a las atracciones mecánicas, muchas y variadas. Entre
todas las usuales (coches de choque, saltamontes, látigo), destacaron
este año la Casa del Terror y una de agua, a base de troncos
que recorrían y bajaban el curso del río. Expectación
para ver a la gente subirse y bajar por las amplias pendientes.
Y los puestecillos, coparon el éxito de años atrás.
Acierto municipal al no permitir montar uno en frente del otro, sino
en fila. De esta manera, se preveía una salida de emergencia,
así como mayor fluidez del paso de la gente. Y en lo referente
a la pelea, una discusión terminó en bronca con sables,
lo que precisó de una rápida intervención policial
para evitar males mayores entre los individuos. Siete de ellos necesitaron
su traslado al Hospital.
Se siguió viendo la venta de discos piratas, así como
puestos curiosos de escritura jeroglífica y sensual, a base de
artistas desconocidos. Y mientras todos se divertían, Protección
Civil montó su dispositivo de vigilancia y de atención
al usuario, con las típicas torceduras de tobillo y las ingestas
de alcohol.
Antonio J. Guerrero