Como todos los años Antequera recibió
a una gran cantidad de visitantes para los días especiales de
la Feria. Muchos de ellos, antequeranos que, en la mayoría de
los casos, venían acompañados del esposa o esposa y de
los hijos y otros familiares, dándose una gran mayoría
de casos en que los vástagos habían nacido fuera de esta
tierra y venían a ella... «por
acompañar a los padres, pero luego nos hemos alegrado».
Todos, o casi todos, llegaban y se asombraban de los cambios positivos
de la ciudad. Valgan como ejemplo unas declaraciones tomadas cualquiera
de los mediodías... En este caso, fue ante la barra del Bar Número
1, que regentan Pepe Toro y su familia.
VICTORIA ALMANSA, vive, jubilada
tras toda una vida como auxiliar de Clínica, en Barcelona. Nació
en la calle de los Hornos y hace más de cincuenta años
que se fue de Antequera y ve a su tierra «Guapísima...
Está todo muy cambiado a como yo la recuerdo, aunque me sorprende
menos porque vengo todos los años. La verdad es que todo está
también más caro que entonces. Veo a Antequera más
limpia, aunque he visto muchas piedras sueltas o salidas del pavimento
en muchas calles y, en especial, en los laterales del paseo. Veo muy
bien los *pivotes* de las aceras, porque así no se meten los
coches en ellas. Lo primero que hago cuando vengo es llegarme a casa
de una hermana, que es donde paro en Antequera, y luego subir al Portichuelo
a ver a la Virgen del Socorro. Por cierto que este año estaba
cerrada la iglesia... Los días que esté aquí veré
todo lo que pueda de la Feria. Al alcalde le diría que me quiera,
que estoy soltera... Bueno, sin bromas, le pediría que se acordara
de los emigrantes con una fiesta o algo por el estilo como hacen en
otro sitio...»
Su hermana Consuelo, lleva este nombre «por
la Virgen del Consuelo, porque nací en aquel barrio... Yo me
fui a Barcelona y he sido ama de mi casa toda la vida. Ahora estoy viuda
y sin hijos y vengo... porque me gusta mi tierra. Lo que me gusta más
de Antequera es la calle Infante, que se llama también Estepa
¿no? La veo hermosa y señorial y con unos edificios preciosos.
Las calles están muy limpias y una de las cosas que nos gustan
más es las tapitas que ponen en los bares, que eso no lo ponen
en ningún sitio. Por eso vengo a ver a Pepe Toro todos los años.
Al alcalde le diría que veo las calles muy limpias y le pediría
más trabajo para que los emigrantes pudieran volver, porque Antequera
tendrá más de cuarenta mil habitantes ¿no?
Junto a las hermanas Almansa viene Isabel Calera, que es una señora
de Cáceres, cuyas bellezas ensalza. Lleva muchos años
viniendo para acompañar a sus amigas y... «Me
gusta Antequera toda, desde el principio hasta el final. Me han asombrado
las casas nuevas que están haciendo y otras que se ve que son
muy viejas pero que las están reconstruyendo. Y me ha maravillado
el Museo Taurino y todos los monumentos que tiene Antequera. Yo me vengo
aquí encantada, cuando digan mis amigas, vamos...»
Al lado nuestra otro emigrante, Francisco González, albañil,
que vivió por calle del Río, y está en Sabadell,
nos ataja y nos dice: «Tú
eres del El Sol de Antequera ¿no? En mi familia recibimos el
Sol todas las semanas, aunque algunas veces con mucho retraso y estamos
al día de lo que pasa en Antequera. ¿Por qué no
ponéis más fotos? Sí ya sé que ponéis
muchas, pero es que nos parecen pocas... Por cierto que estas señoras
te han dicho lo de las piedras... Mira dile al alcalde que está
muy bien el pavimento de las calles del centro y antiguas pero que los
albañiles las han hecho muy mal, porque hay muchas piedras sueltas,
por encima del cemento o del aglomerado y eso es un fallo enorme. Está
muy bien la idea... si las mujeres no se clavaran tanto pico suelto.
Lo que me ha maravillado es lo de las murallas nuevas que están
haciendo...» Le aclaramos que en buena parte estaban ocultas
por las viviendas que tenían delante o por la tierra y nos replica:
«¡Pues mejor todavía, porque se está creando
una zona preciosa!».
Ángel Guerrero