| Letras de Luto |
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| Lunes, 11 de Enero de 2010 09:47 |
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Se nos fue Pepe Córdoba El pasado día 15, tras soportar con ejemplar resignación cristiana una rápida y cruel enfermedad, dejó de existir nuestro buen amigo Pepe Córdoba Hurtado. Estudiante de los Colegios La Salle, empezó a trabajar muy pronto en Coca-Cola, La Azucarera Antequerana y Sudotex, pero, hombre inquieto, en sus ratos de ocio aprendió el oficio de zapatero, con especialidad en el tinte de los zapatos o en el cambio de color de los mismos que le pedían sus clientes. Fue un gran aficionado a los Toros, al Fútbol y al Balonmano, de los que no se perdía ni un acontecimiento. Esposo y padre ejemplar, auténtico hermano de Manolo Molina, afectadísimo por su desaparición pues era…eso, un hermano, derrochaba simpatía y afabilidad en el trato con sus clientes. El acto del sepelio demostró cómo le quería su tierra, su familia, sus muchos amigos. Desde estas líneas, nuestra profunda condolencia a su fiel esposa y compañera, Ani; a sus hijas Ana y María José, a sus hermanos Paco y Jesús y demás familiares, especialmente a nuestro colaborador y amigo Manolo Molina. A.G. Otro gran antequerano, otra gran persona al Cielo: José Ramos del Pino El pasado viernes día 4, entregaba su alma a Dios, tras una enfermedad soportada con ejemplar entereza y resignación, pero rodeado y cuidado en todo momento por su esposa, hijos y nietos, nuestro querido y entrañable amigo José Ramos del Pino. Fue toda su vida responsable, en nombre de su suegro don Manuel Díaz Iñiguez, de una importante agencia de Seguros, la Unión y el Fénix Español, que dirigió con honradez y buscando siempre el beneficio del cliente que era la mejor forma de engrandecer a su compañía. Durante años, fue concejal y teniente de alcalde en tiempos de Francisco Ruiz Rojas, ejerciendo una espléndida labor en las delegaciones que se le encomendaron. Junto a ello, profundo cristiano de verdad, era insuperable esposo y padre, que enloqueció de orgullo con sus nietos, como antes con sus hijos, a los que, junto a su esposa, supo inculcar profundas virtudes humanas. La noticia de su fallecimiento ha sido muy sentida en la ciudad, como se puso de manifiesto en el sepelio verificado en la iglesia parroquial del Salvador, atestada de familias y amigos, que expresaban de esta forma su reconocimiento a Pepe Ramos, y su afecto a su esposa, nuestra entrañable Elisa, hijos y demás familiares. Es lo que hacemos nosotros desde estas líneas, de todo corazón. A.G. A mi gran amigo Pedro ¡La que nos has jugado, Pedro! ¡El dolor en que has sumido a tu esposa nuestra entrañable Reyes, a tus hijos y a tus nueras y yernos, hermanos y otros familiares, a tus infinitos amigos! ¿Qué es que el Señor no tenía bastante con San Lucas y precisaba otro médico en el Cielo? ¡Anda que tienes cosas que agradecerle: tus hijos, gente buena y noble, modélicos todos, afectuosos y enamorados de sus padres hasta más no poder; respetados y queridos por todo el mundo… como hijos tuyos! Tras tu formación ejemplar que pusiste al servicio de todos, el Señor te puso a prueba y te quitó su Amparo… pero enseguida te regaló unos Reyes incomparables, otra mujer extraordinaria que, como Amparo, dedicó todos estos últimos años a hacerte feliz, a cuidarte, a querer a tus hijos y nietos, como propios; a ser la fiel esposa, volcada en sus cuidados, en su amor hacia ti… Cuando Antequera te dio su confianza para que fueras su alcalde, tuviste gestos como cuando llegó la hora de decidirse por el aborto: "Yo no puedo estar a favor del aborto, porque mi juramento hipocrático me obliga a defender la vida, no a procurar la muerte, y más de un niño indefenso". Homenajeaste a antequeranos poco conocidos, pero merecedores de comprobar que su tierra les quería… ¡Qué gesto aquél el día en que me llamaste para llevar a ese enorme antequerano, que fue Antonio Álvarez, la Medalla de Oro de su ciudad, en una de sus últimas alegrías … O con don Francisco López Estrada. Personalmente, me distinguiste con tu sincera amistad y generosidad… Una extensión de ti en cuanto a humanidad y generosidad, me "quitó" a uno de mis tesoros, pero me lo devolvió con creces, en la forma de un hijo más, de tres nietas que son mi vida. ¡Hasta en eso te tengo que estar agradecido! Como en tus cuidados a toda la familia a la que empezabas por quitar importancia a las dolencias, además de encontrarle pronto remedio… En fin, te fuiste pasando por la vida haciendo el bien a todo el mundo, dando el mejor ejemplo a tus hijos, como demuestran a diario. Y aunque todos sepamos que estás gozando de Dios, y de tu Virgen de la Paz y del Rosario –las campanas de Santo Domingo, te daban su adiós en el momento del sepelio, junto a las de San Sebastián–, aunque tengamos ese consuelo, nos dejas a todos sumidos en el dolor. Y qué decir de Reyes, tu ejemplar y entrañable esposa, de tus hijos, hermanos y amigos… ¿Te diste cuenta de que en San Sebastián os juntasteis seis alcaldes de Antequera? Rodrigo de Narváez, tú, José María, Paulino, Jesús y Ricardo… y muchos concejales, y médicos, y gente sencilla que te admiraba y te quería… Te lo ganaste a pulso, Pedro, aunque nos hayas hecho la faena de dejarnos sin ti, el apreciable amigo, el docto médico… Por eso me pregunto: ¿qué es que el Señor necesitaba ahí arriba otro médico aparte San Lucas? ¡Hasta siempre, don Pedro, hasta siempre Pedro! A.G. Fallece María Moreno Verdugo, viuda de Espinosa Hace años, de las últimas veces que llovió un Jueves Santo con las Cofradías del Consuelo y Los Dolores en la calle, ésta última, al llegar a las Descalzas volvió hacia Belén; la del Consuelo al llegar a San Agustín, acortó el itinerario por la calle Lucena, y a toda prisa. Se encontraba enfermo aquel día un gran antequerano, Juan Antonio Espinosa Zavala, devotísimo de la Virgen del Consuelo, y a pesar de estar encamado, se enteró de que la Virgen podía mojarse y se tiró a la calle, para acompañarla. Tres días después, el Domingo de Resurrección, se iba con Ella para siempre, dejando sumidos en el dolor a su esposa, a sus hijos, a sus muchos amigos y cofrades. Y ¡lo que es la vida! El pasado Domingo de Resurrección, era su esposa, doña María Moreno Verdugo, la que tras una dolencia padecida con ejemplar resignación cristiana, se iba al Cielo, con nuestro querido y recordado Juan Antonio, en hecho que causó tanta conmoción como se pudo notar en el velatorio y en el sepelio verificado el lunes. Si bueno, polivalente, enorme cofrade del Consuelo, ejemplar presidente de la Agrupación de Cofradías y profundo antequerano era Juan, en gran parte fue porque Dios le dio como esposa a una gran mujer, doña María, ejemplar esposa y madre, ilustre dama antequerana, animadora y compartidora de devociones con su esposo, que encontró en ella el apoyo ideal que sueña cualquier esposo. Llegar a casa de Juan Antonio, ya fuera conocido de ella o no, era encontrarse con una acogida inigualable, acompañada de pestiños si se iba para sacar fotografías desde su balcón los Jueves Santos, o de anís y mantecados si era a ver aquellos "nacimientos" que la familia montaba y monta, con espectacular artificio y realismo. Naturalmente, todos los que tuvimos el privilegio de tratarla, quedamos atrapados por su encanto, por su simpatía, por la bondad que, junto a su marido, supo transmitir a todos sus hijos. En fin… nos queda el consuelo de que el matrimonio vuelve a unirse en el Cielo, aunque también el dolor de una ausencia que será imposible de rellenar a sus hijos, nietos y familia a la que desde aquí transmitimos nuestro pesar, en especial a Rafa, colaborador de nuestro periódico, Fernando y Paco. Adiós a otro hombre bueno: Prudencio Aguilera López El pasado día 29 de marzo, en plena Semana Santa, la ciudad se veía sacudida por el sentimiento causado por el adiós a otro gran antequerano: Prudencio Aguilera López… Mal año llevamos en el que se van tantos y tan buenos amigos. Prudencio Aguilera López, lo era, y no hace mucho pedíamos para él, algún tipo de reconocimiento que le demostrara que Antequera sabía agradecerle sus muchos años de trabajo al frente de Radio Antequera, que vivió bajo su dirección sus mayores años de expansión y éxitos. Prudencio, empleado en la firma "García Berdoy", pasó a dirigir Radio Antequera a la muerte de otro querido amigo, Enrique Guzmán Martínez. Antes de ello, trabajaba en el departamento de Contabilidad de la emisora, siendo elegido para sustituir a Enrique Guzmán, por los propietarios de la emisora, la familia Rato. Bajo la dirección de Prudencio –un deportista extraordinario, que no dejaba pasar un día sin practicar algún tipo de deporte… hasta que la enfermedad se lo impidió–, Radio Antequera aumentó su audiencia, llegando a algo tan grande como a abrir en Málaga una delegación de nuestra emisora que luego sería Radio Torcal, nombre que la ONCE cambió por los actuales cuando la emisora fue vendida a ésta. En todo ese tiempo, Prudencio Aguilera demostró además de unas cualidades extraordinarias, una vocación de servicio a su tierra inconmensurable. Todo ello lo compatibilizaba con la atención a su familia, como esposo, padre y abuelo ejemplar. Con unas cosas y otras, tenía infinidad de amigos y personas que le querían, aquí y en muchos sitios de España, adonde les llevó su cargo. Hace unas fechas, se le declaró una enfermedad, que hizo crisis el Lunes Santo, sumiendo en el dolor a su familia y en el sentimiento a toda la ciudad, como se puso de manifiesto en su sepelio. Desde estas páginas, que supieron también de la labor de Prudencio en una época, la expresión de nuestras más sinceras condolencias a su esposa, hijos y demás familiares. Adiós a Juan Guerrero Fernández, un hombre bueno En la madrugada del martes al miércoles 17 de marzo, y tras padecer con ejemplar entereza y resignación cristiana una cruel enfermedad, entregaba su alma a Dios, nuestro querido Juan Guerrero Fernández, ejemplar esposo, incomparable padre, hijo y hermano, profundo cristiano con su devoción repartida entre el Señor del Mayor Dolor y "su" Santa Eufemia y, quizá menos conocida esta devoción, por el Dulce Nombre de Jesús o los titulares de la que fue su Cofradía de Los Estudiantes, de la que fue primer teniente hermano mayor; artista autodidacta, antequerano enamorado de su tierra, amigo de todo el mundo, pero quizá, resumiéndolo todo, un hombre bueno. En estos meses de dolor, de paciencia, tuvo la suerte de contar con Queta, una esposa ejemplar como más es imposible; de sus hijos Juan Ramón y Mónica, que no sólo le cuidaron con mimo, sino que se volcaron en su cariño, tratando de aminorar el dolor de las crisis que se iban repitiendo cada vez con más frecuencia, hasta la madrugada del miércoles al jueves. Conocido y querido por muchos antequeranos, lo era también en Fuente Piedra, donde transcurrió buena parte de su vida laboral, como empleado y director de la Caja Rural, y como administrativo en unos conocidos talleres. Y en Fuente Piedra –ya que no lo pudo hacer en su tierra– se hizo querer, agradecido a la acogida que le dispensaron, colaborando con muchas entidades religiosas, sociales y culturales, para luego, dedicar su tiempo libre a la Hermandad de Santa Eufemia, a la que enriqueció con varias obras, o a su pasión por los trenes, de los que era un gran coleccionista desde su juventud… En fin, facetas distintas de la vida de un antequerano bueno, que no se cansaba de hablar allá por donde fuera de la singularidad de su tierra. Todo ello hizo que la noticia de su fallecimiento fuera muy sentida en la ciudad a todos los niveles, como se puso de manifiesto en el sepelio verificado en la mañana del jueves 18 en la iglesia parroquial de la Santísima Trinidad, precisamente donde contrajo matrimonio con esa esposa que cumplió más allá de los límites imaginables, lo de "en la salud y en la enfermedad" que le dijo el sacerdote celebrante. Desde estas páginas, la expresión de nuestro sentimiento más profundo, para su esposa e hijos, para sus hermanos todos –sus cuñados fueron unos hermanos más–, para su tía y demás familiares.
¿Te esperaba Santa Eufemia, verdad Juan? Seguro, seguro. Seguro que Santa Eufemia, estaría junto a tus padres y los que Queta te dio, junto a tus hermanas, junto a los abuelos y tíos, esperándote en el Cielo. Y seguro que fue Ella, quien le pidió paso a San Pedro, porque llegaba a la Gloria, un hombre bueno. Y seguro que iríais todos a que te presentaran al Señor, en quien tanto creías. Tú sabes lo que te dejabas en la Tierra, a una esposa santa, a unos grandes hijos, a los hermanos que te querían, cada cual a su manera… Pero, aceptado por ti lo irremediable, como cuando pediste la Extremaunción, te habrá quedado esa alegría de la recepción que te hacían en ese cielo antequerano que tú pintabas como nadie, sin que muchos supieran apreciarlo… Y se produciría en ti esa mezcla inexplicable de dolor y alegría, como sólo pueden comprender, quienes como tú creen en la Resurrección. Nosotros, también creemos en ella, Juanito, pero es duro, muy duro, decirte adiós. Para quienes te veían más, o para quienes no te veían todo lo que quisieran… pero jamás te olvidaban. En fin, Juan… Se hace duro esto de tener que decir que se ha ido, aunque haya sido al Cielo, a un hermano. Y se nos juntan las teclas, nublados los ojos de lágrimas que no se pueden sujetar, porque no veremos más tu sonrisa… ¡Pero qué digo! Esa sonrisa tuya, verte embobado ante tu Santa, o cómo querías a los tuyos… eso, no podremos olvidarlo nunca, porque lo llevaremos en nuestra memoria, hasta el día que Dios quiera… ¡Te queremos, Juan, te queremos! Fallece don Santiago Vidaurreta Blázquez, alcalde que fue de Antequera en 1979 En la mañana el jueves, otra triste noticia embargó a la ciudad: había fallecido el que fuera alcalde de Antequera, don Santiago Vidaurreta Blázquez. Llevaba enfermo un tiempo y su dolencia hizo crisis en la mañana del día 11, cuando contaba 86 años de edad. Santiago, fue concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento, llegando a la alcaldía el 16 de febrero de 1979, permaneciendo en el cargo hasta el 2 de abril del mismo año, en que le sustituyó José María González Bermúdez. Profesionalmente era gerente de una firma de maquinaria que vendía tractores de la marca "Ebro" y "Massey Ferguson", lo que le hacía persona tan conocida en toda la comarca, como estimada y admirada por sus grandes dotes humanas, por su acendrado cristianismo, por su papel de esposo y padre ejemplar. Entre otros cargos dentro de la sociedad antequerana, fue presidente del Club Deportivo Antequerano, en aquellas épocas difíciles y románticas del fútbol antequerano. Esos sentimientos se pusieron de relieve en el acto del sepelio ayer viernes. Desde estas líneas pedimos a Dios por el alma de nuestro querido amigo y que conceda resignación a su esposa, hijos y familiares. Fallece don Juan Barón Alcaide, el futbolista, sanitario y buen padre de familia Este miércoles día 10 de marzo, entregaba su alma a Dios, un gran antequerano, un esposo amante, un padre ejemplar, una buena persona: don Juan Barón Alcaide, "Juani", en sus muchos años de servicio a la ciudad formando parte del Club Deportivo Antequerano. Una rápida dolencia terminó con tan fatal desenlace, causando profunda impresión en la ciudad, donde era persona muy conocida, muy querida, por ser amigo de todo el mundo, un sensacional profesional de la Sanidad y un recordado excepcional jugador de fútbol, de aquellos tiempos casi heroicos del deporte del balompié, que fue tentado por equipos grandes, prefiriendo él quedarse en "su" Antequerano. Si destacó en esa faceta deportiva, como profesional de la Sanidad, era uno de esos hombres de la vieja escuela, que levantaban el ánimo al paciente que llegaba hasta él, que le cuidaba con dedicación extraordinaria, que seguía la evolución de la enfermedad hasta la curación, mientras tranquilizaba desde el principio a la familia. Él supo crear una ejemplar, junto a su esposa Conchi Ríos, con cinco hijos a los que a base de aquellos sacrificios de los padres de su época, lograron dar carrera universitaria a todos, mientras les educaban en los más rectos principios. Todo ello hizo que fuera una persona querida, admirada, lo que se tradujo en una impresionante manifestación de pesar en el velatorio y en el acto del sepelio verificado el jueves en la iglesia parroquial de San Pedro. Desde estas páginas, que alabaron su profesionalidad, y aplaudieron en tantas ocasiones su entrega deportiva, nuestro sentido pésame a su esposa, hijos y nietos, y en forma especial a nuestro buen amigo Manuel Jesús, concejal de nuestro Ayuntamiento y director del Colegio de Cartaojal. Descanse en la Paz de los buenos. Fallece la excelentísima señora doña María Jesús Blázquez de Lora En Madrid, y a los 95 años de edad, el pasado día 9, entregaba su alma a Dios, la excelentísima señora doña María Jesús Blázquez de Lora, esposa que fue del excelentísimo señor general don Bernardo Gómez-Arroyo y Granda. Perteneciente a una ilustre familia antequerana, era persona muy querida en todos los estamentos de la ciudad, por sus ricas virtudes personales, entre las que destacaba su profundo amor a Antequera –vivió muchos años en la casería "El Águila" cuando podía haber vivido en Madrid— y su carácter amable y servicial, además de una reconocida caridad, practicada bajo la consigna del "que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha". Por todo ello, la noticia de su fallecimiento ha producido un gran sentimiento de pesar, transmitido a sus hijos y familiares que el sábado que viene, a las 13 horas, le dedicarán una misa en la iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios, de la que era muy devota. También lo fue de la Virgen del Socorro, cuya cofradía le dedicó el primer día del triduo cuaresmal, este jueves 18 de febrero. Al término de la misa, el cofrade Gerardo García Sobrino le dedicó unas sentidas palabras. Desde estas líneas, junto a nuestro pesar por tan triste noticia –se nos fue una altísima representante de la alta sociedad antequerana—nuestras condolencias a sus hijos y familiares. Fallece don Francisco Olmedo Molina, representante del tejido comercial tradicional El pasado día 10, y tras una cruel y rápida enfermedad que hizo crisis el citado día, entregó su alma a Dios un conocido industrial antequerano, querido amigo desde nuestros tiempos en el Colegio La Salle, un hombre que vivía para su esposa, para sus hijos y familia, y que al mismo tiempo regentaba un negocio desde hace muchos años, muy querido de los antequeranos: Francisco Olmedo Molina. Su carácter amable y simpático, su generosidad, su ejemplar entrega a su familia y a sus amigos, le hizo persona muy querida en la ciudad, que sintió profundamente la triste noticia, acompañando a su familia en el sepelio. Desde estas líneas pedimos a Dios por su alma y que conceda resignación a su esposa, nuestra querida amiga María del Carmen y a sus hijos María del Carmen y Francisco Javier, éste último buen amigo nuestro. Se nos fue un gran cofrade, un antequerano ejemplar: Antonio Checa Pasando los datos del Registro Civil de la semana, nos encontramos con una triste noticia: entre los fallecidos, figuraba un gran amigo, admirado artista, ejemplar cofrade, gran antequerano… Antonio Checa Cordón. Llevaba años padeciendo, con ejemplar entereza y resignación cristianas, una cruel enfermedad, que hizo crisis el martes, llenando de pesar no sólo a su familia más próxima –sus sobrinas, su sobrino Manolo Sotomayor–, que se desvivió en atenciones con él desde siempre queriéndole como a un padre, sino al mundo cofrade en general pues, como recogíamos en el especial de Semana Santa del año 2004, Antonio Checa era "el espíritu de las cofradías". Devotísimo de la Virgen de los Dolores, durante muchos años fue el "ayudante" ideal de las "camareras" de muchas cofradías, vistiendo las imágenes al más puro estilo antequerano, o haciendo ángeles, figuras, enseres, para los tronos o imágenes. A ello unía una bondad entrañable, todo lo cual hizo que la noticia de su fallecimiento haya sido muy sentida. Nos sumamos al dolor familiar, rogando una oración por su alma. Fallece doña Carmen Cervantes Ortega, viuda del recordado don Juan Antonio Pérez Martín, "el del Plata Bar" Si el adiós a queridos paisanos nos causa siempre profundo dolor, parece como que éste es mayor cuando se produce en fechas como las navideñas que parecen hechas para todo lo contrario, para la alegría, para la ilusión, para la esperanza… Aunque no falte ésta, cuando nos cabe la absoluta confianza de que esos amigos entrañables, se fueron a gozar de la gloria de Nuestro Señor, como en los casos que nos ocupan. Así, el pasado día 29, entregaba su alma a Dios la señora doña Carmen Cervantes Ortega, esposa que fue de un gran caballero, de un magnífico y emprendedor industrial pero, sobre todo de una gran persona, don Juan Antonio Pérez Martín, "el del Plata Bar". Dama de profundas creencias, ejemplo insuperable de esposa y madre, persona cordial, atenta y entrañable –nosotros damos fe cierta de ello por haber disfrutado de esas virtudes— fue el apoyo de su esposo, nuestro querido don Juan Antonio, aunando a lo expuesto sus ejemplar caridad, su simpatía, su bondad, su saber granjearse el respeto, el afecto, la admiración de cuantos tuvimos el privilegio de tratarla. Por todo ello, la noticia de su fallecimiento, tras una enfermedad soportada con ejemplar resignación cristiana, fue muy sentida en la ciudad, poniéndose de manifiesto en la enorme asistencia a su sepelio y en las innumerables muestras de pesar expresadas a sus hijos y familiares. Desde estas páginas, pedimos a Dios por su alma y conceda resignación a sus hijos, todos queridos amigos nuestros, y familiares. Fallece don Pedro Fernández Cerván, padre del ex concejal Pedro Fernández También el pasado día 4 de enero del ya 2010, entregaba su alma al Señor, a los 93 años de edad, nuestro querido amigo don Pedro Fernández Cerván, conocido y acreditado industrial del hoy desaparecido ramo de la carbonería y, simultáneamente, una de aquellas "tiendas" entrañables de ultramarinos, que tenían de todo, destacando sus apreciadas "matanzas" y la confección de chacinas y embutidos, así como la venta de los productos del cerdo. En sus tantos años de actividad, se ganó el respeto y el afecto de su tantísima clientela, que apreciaba su labor, fundamental en los años difíciles 40 y 50. Esposo de doña Francisca Domínguez Villalobos, inseparable y afectuosísima compañera en su vida, y padre de cinco hijos, queridos y admirados en la ciudad, sufrió una grave enfermedad pocos días antes de producirse su inevitable fallecimiento, sumiendo a los suyos en una insuperable pena y a sus muchísimos amigos y conocidos en un profundo sentimiento de pesar. Así se pudo comprobar en su sepelio, con funeral en una iglesia de San pedro abarrotada de familiares, amigos y conocidos. El jueves día 14 de enero a las 19 horas en San Pedro, le será dedicada una misa por su eterno descanso. Desde estas líneas, nuestra condolencia a su esposa e hijos, de forma muy especial a nuestro querido amigo Pedro, amante de las cosas de su tierra, amigo de todo el mundo y recordado responsable de Deportes, a los que impulsó de forma ejemplar en su época de Concejal en nuestro Ayuntamiento. |
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