El ‘Museo de la Ciudad de Antequera’ recorre la historia de la localidad, por medio de 18 salas que abarcan desde la Prehistoria hasta nuestros días. Es un museo que está por encima del nivel de capitales de provincia, gracias a las personas que apostaron por él, como el recordado Manuel Cascales, quien lo alzó sobre el Palacio de Nájera para que “El Efebo de Antequera”, su pieza central, permaneciera en la ciudad. Aún así, el bronce romano es reclamo de las mejores exposiciones mundiales como la del 150 Aniversario del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Se sitúa en el centro histórico, en la Plaza del Coso Viejo.
 
Antequera dispone de este museo desde 1966, pero no se inaugura oficialmente hasta marzo de 1972 con la visita de los entonces Príncipes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía. Este museo es posible gracias al empeño y dedicación de sus alcaldes, la Iglesia, la Caja de Antequera y de familias locales, quienes con la dirección de Manuel Cascales Ayala (alma mater del Museo fallecido en 2016), consiguieron que Antequera albergara sus riquezas artísticas y éstas no se fueran a otros museos. 
 
Desde 2009 a 2011 mejoró su espacio expositivo, pasando de 500 a 2.000 metros cuadrados, tras una inversión de 4,5 millones de euros por parte de la Red de Ciudades Medias de Andalucía. Hoy está dirigido por el historiador Manuel Romero, arqueólogo que ha participado en las excavaciones más recientes en la ciudad, con especial énfasis en la época romana, así como dirigió los actos de las Bodas de Oro.
 
El edificio tiene la colección permanente desde la Prehistoria hasta nuestros días, una sala temporal y servicios para los visitantes. El Museo se abre dándonos una visión geográfica e histórica de la ciudad. Inmediatamente comenzamos con la sala de la “Prehistoria y Protohistoria” con vestigios arqueológicos. “El Efebo de Antequera” preside su sala de la Antequera Romana, donde destaca también el columbario con el sarcófago de la esclava liberta Acilia Plecusa, una colección epigráfica con restos de Singilia Barba, Antikaria y Nescania, y esculturas en mármol, procedentes de la Villa de la Estación, entre ellas “La Venus de Antequera” y “Nero Germánico”
 
También la época medieval-musulmana puede verse con cerámicas de época califal, almohade y nazarí, con una gárgola nazarí que se localizó al pie de la Torre del Asalto de la Plaza del Carmen. A continuación, la sala de la época medieval-cristiana está dedicada a la escultura gótica y a la pintura tardomedieval. 
 
El pintor Antonio Mohedano y el escultor Diego de Vega destacan con sus obras en la “Sala del Renacimiento”. “La escultura barroca” atesora la imagen de “San Francisco de Asís”, de Pedro de Mena, una de las piezas que no puede perderse, quizá eclipsada por El Efebo de Antequera, pero que le recomendamos que se quede varios minutos contemplándola, con el espacio que lo envuelve. Es una maravilla para recrearse en esta genial obra de Mena, para quedarse junto a él esos minutos.
 
 
 
 
Otra sala para “Los textiles para el culto” exhibe ornamentos como la casulla de Santa Eufemia (con tejidos musulmanes y cristianos del siglo XV) y el estandarte de la Virgen de la Cabeza. La influencia flamenca en la pintura local también tiene su sitio con varios cuadros de la época. Hay una sala dedicada a la platería y otra a joyas de los siglos XVI al XIX, muchas de ellas guardadas hasta ahora en cajas fuertes, pero que gracias a las medidas de seguridad se han podido mostrar. 
 
La pintura barroca dedica dos salas, una a Juan Correa y otra a Pedro Atanasio Bocanegra, este último discípulo de Alonso Cano. Antes, se disponían estos lienzos en los pasillos del Palacio; ahora ocupan el sitio que merecen, e invita al visitante a contemplarlos, incluso con unos bancos centrales. La pinacoteca de Antequera es impresionante, y en el Museo se cerciorará de ello. 
 
La “sacralización de la vida” es la sala en la que se muestran objetos de culto doméstico de los siglos XVII y XVIII y representaciones iconográficas de las imágenes devocionales. “El siglo XIX: pintura y escultura. El retrato”, va llevando a nuestros días más actuales. 
 
Y para culminar, las salas de los pintores del siglo XX y XXI, José María Fernández y Cristóbal Toral que serán los espacios que cierren este museo ampliado. Hasta la fecha, de Fernández apenas había nada expuesto, todo estaba apilado, y de Toral, se requería completar su colección con obras más recientes, fines conseguidos, en una sala de uno de nuestros hijos más ilustres de los últimos tiempos, estando en puertas de una Exposición Antológica con motivo del Centenario de El Sol de Antequera a promover esta primavera.
 
Sin duda, con este flamante museo, usted ha podido recorrer nuestra historia que ahora le toca ver en sus calles. Puede que durante su visita, pueda participar en algunas de las actividades que proponen para conocer mejor el Museo, por la que especialistas del Arte y de la Historia enseñan salas periódicamente, mostrando incluso fondos no expuestos, o destacando algunas de las piezas-referencia con una explicación específica. 
 
El Museo de la Ciudad de Antequera, el túnel del tiempo de nuestra historia, es uno de los focos culturales de la ciudad junto a las actividades que propone y organiza la Real Academia de Nobles Artes de Antequera. Aconsejamos que visite el Museo en primer lugar, para después poder contemplar las calles, edificios, iglesias... que encontrará en esta ciudad de Antequera, que le llevará a cualquier etapa del hombre en el día a día en cualquier parte de España. 
 
Más información, edición "El Angelote" 2018, Periódico Turístico de Antequera. (Pinche aquí y descargue versión PDF).