Antonio Ramos Cordón nace el 19 de junio de 1930 en la Cruz Blanca, hijo de Alfonso Ramos Bellido y Concepción Cordón López. “Mi padre carpintero, mi abuelo era carpintero también, yo siempre he estado en talleres de carpintería”. Estuvo estudiando en la calle Obispo y luego pasó a los Hermanos. “Yo deseaba meterme en la carpintería, estuve ayudándole en algunas cosas hasta que lo conseguí. Yo soy Ebanista, hago muebles, dormitorios, comedores... Había una madera que ya se ha perdido, que era el abedul, que era muy buena madera, hoy ya se está perdiendo todo lo antiguo”. 

Empezó a trabajar con Antonio García “que tenía su taller en calle Aguardenteros y de ahí pasé con Rafael Valencia que me mandó a calle Cantareros a casa de don Francisco Ruiz. Hice el servicio militar en Zaragoza”. Se casó con su mujer, Rosario Solís Lara, con quien el 1 de diciembre 1956 en San Pedro. Tuvieron tres hijos: Rosario, Rafael y Antonio Jesús que le han dado dos nietas.


Su relación con el Rescate

Su primo era Pepe Montes, “que estaba con Rafael Valencia en el año 1962. Recuerdo cuando me llamó a mediodía y me dijo: ¡Antonio, esta tarde pásate a La Trinidad para hablar con Pepe Ramos que vas a sacar al Señor, y ahí empezó todo...”. Antes, fue monaguillo en San Pedro con el padre don Clemente y salió de capirucho con la Virgen del Consuelo. “Recuerdo a Julio Matas padre, el abuelo... cuando se quemó la iglesia y el Señor primitivo, cuando mi hermano me dijo que me quedara en casa, me quedé en el escalón y vi cómo salían las llamas de la Trinidad”.De hermanaco recuerda que “iba atrás, era el número 15”. De los Martes Santo, destaca cuando venían “los paracaidistas y la Guardia Civil, que llamaban mucho la atención por el colorido de sus uniformes”. Una devoción que siempre que puede, rompe en sus voces: “Yo soy el que cuando la voz me deja, el que  pega las voces todos los años de decir: ¡Viva el Señor del Rescate! cuando termina la procesión”. Él se considera “el carpintero del Señor”: “Habíamos tres carpinteros, el Señor siempre lo pongo yo hasta que Él me dé fuerzas. Aunque haya otra persona, los tornillos los aprieto yo el último, y si pasa algo soy yo el responsable. Aquí estamos todos apiñados”. Se alegra de la evolución de la Cofradía: “El trono de la Virgen pasó como cuando salió el Señor del Rescate por primera vez en 1955, que fue todo prestado”. 

El Señor del Rescate para Antonio Ramos es: “Lo más grande que existe, porque el Señor del Rescate... ¡hay que ver la cantidad de público que trae, la gente alumbrando con las velas, lo que pasa que no lo vemos bien. ¡Yo le rezo todas las noches! Yo le pido que me mantenga así muchos años. Y en eso confío”. Éste es Antonio Ramos Cordón, el vecino de la Cruz Blanca, el monaguillo de San Pedro, el esposo de Rosario, el padre de Rosario, Rafael y Antonio Jesús, el abuelo de sus nietas... pero sobre todo, el carpintero del Señor, el directivo que iba con la Banda, el penitente que siempre está ahí para lo que haga falta, supervisando los tornillos puestos para fijar la imagen sobre el trono, estén bien puestos, pero siempre con amor. Se emociona al hablar del Señor y desea que todos los jóvenes que están en la Cofradía, recuerden el trabajo realizado por los mayores y mantengan la devoción. 

 

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