En tan solo dos semanas, del 5 al 19 de diciembre, son ya 4.358 personas las que se han dejado seducir por la apuesta de Cristóbal Toral en Antequera de darle aires contemporáneos al Palacio de Nájera, sede del Museo de la Ciudad. Está camino de batir el récord de visitas a una muestra cultural, ya que aún queda tiempo hasta el 26 de abril, fecha prevista para su finalización, y siguen sumando las visitas. 

A pesar de ser el pintor universal más destacado de nuestra ciudad y tener 78 años, nunca antes había organizado una muestra de estas características en su tierra, siendo su apuesta y la del Ayuntamiento en la parte final del Centenario de “El Sol de Antequera”. Aportamos en estas páginas más datos sobre ella.

Antonio Mohedano, Pedro Atanasio Bocanegra o más recientemente, José María Fernández, son artistas destacados cuya obra se muestra en el Museo de la Ciudad. Muchos han necesitado del paso del tiempo para ser reconocidos y valorados por su producción pictórica, con el caso más lamentable de José María Fernández, que murió solo pese a su pasión por Antequera y todo lo que nos legó.

Junto a ellos aparece el genio, Cristóbal Toral (1940), quien pese a sus 78 años, nunca se le había propuesto organizar una antológica como la que ahora mismo se expone en su tierra. Solo tuvo pequeñas incursiones con 17 años en colectivas o individuales, pero hay que remontarse a 1977 para la última o 1978, fecha desde la que posee una sala propia en el Museo. 

Las manzanas y las maletas de Toral

Esta Navidad es una buena época para volver a recrearse en el Museo, donde además de las 616 maletas y 91 paquetes que conforman el patio, hay además 1.667 maletas pintadas en sus cuadros y 439 manzanas de sus lienzos.“El origen está en el contexto del espacio, de ingravidez, que desde los años 60, yo tenía una gran influencia de Marc Chagall. A lo que sumé mi admiración por los astronautas. Nosotros estamos en el espacio, no que el espacio está fuera de nuestro entorno. Todo está flotando, todo, desde los planetas hasta las manzanas, por lo que cuando me planteé hacer un bodegón de manzanas, quise tener esa influencia de tenerlas en el espacio flotando y no juntas como se solía hacer, rompiendo la tradición de los bodegones”.

Y su pasión por las maletas busca que sean “un icono de nuestro tiempo, ya que nunca se ha viajado tanto como ahora y ese objeto, la maleta, simboliza ese movimiento, ese ir de un sitio a otro”, de ahí que las busca y almacena en una nave en su finca “El Torcal” en Toledo.

Pero antes que el viaje actual, él las empezó a buscar por las personas anónimas sin un sitio donde vivir, quienes “viajan en patera con la intención de quedarse en el lado poderoso del Mar Mediterráneo, pero no lo logran. Los que quieren superar los muros, como esa valla de Melilla. Creo que lo vi antes con mi arte, como demuestra el cuadro ‘El emigrante’ de 1975”.

El origen de la exposición de Cristóbal Toral

Esta antológica se fraguó tras fallecer Ángel Guerrero Fernández, quien dejó escrito como base del Centenario de este Periódico: promover, de una vez, una antológica de Cristóbal Toral.Así, a principios de 2017, reunidos con el alcalde Manuel Barón, respaldó la propuesta para que el Ayuntamiento fuera quien organizara esta iniciativa en el Museo de la Ciudad, donde empezó a estudiar dibujo Toral y así cerrar el año del Centenario. Luego vinieron reuniones en Madrid junto al teniente de alcalde de Patrimonio Mundial, Juan Rosas; para anunciarla, finalmente, en FITUR 2018, junto a la teniente de alcalde de Turismo, Belén Jiménez.

Desde ahí se sucedieron viajes entre Madrid, Toledo y Antequera para desarrollarla. Al Ayuntamiento y El Sol de Antequera, se le sumaron, obviamente el Museo como anfitrión, y como colaboradores la Fundación Unicaja, Dcoop y Hotel Antequera.Y el 5 de diciembre de 2018, se inauguró “para mí la exposición más emotiva, en la que más me he emocionado, porque era en mi tierra, Antequera. Además, no paré de tener recuerdos de mis amigos que ya no están entre nosotros: desde José María González, Juan Alcaide, Manuel Cascales y qué decir de tu padre, Ángel Guerrero. ¡Mira por dónde se ha conseguido lo que él pretendía! Y encima, va el alcalde, Manolo Barón, y como todos los alcaldes que me han atendido de maravilla, va y se le ocurre decirme que el ‘Paquete Cósmico’ vuelve para quedarse”.

El alcalde Manuel Barón lo resumía en un titular: “Antequera salda su deuda con su pintor más universal. Toral y su obra han vuelto Antequera y se quedarán para siempre”, aludiendo a su anuncio que el Ayuntamiento va a empezar a negociar la adquisición del popular cuadro, casualmente la primera obra que le compraría el consistorio, pese a su valía y reconocimiento internacional y su generosidad de cesión de obras expuestas durante 40 años en el Museo.

“Digo hijo pródigo porque así voy a llamar a partir de ahora al ‘Paquete’ que ha vuelto para quedarse”, anunció Barón en la inauguración. “Qué mejor manera de terminar este 2018 con una exposición del pintor antequerano más universal que tenemos”. 

“Igual que Lope de Vega fue el genio universal de la producción literaria, Cristóbal, creo yo, es el genio universal de la producción pictórica. Para mí es un orgullo que tu pueblo, que tu Antequera del alma, acoja una exposición tuya. Yo creo que va a ser la exposición más importante a nivel nacional que se va a desarrollar en este tiempo, de esa calidad, y de la importancia del artista de la exposición. Yo te quiero dar las gracias. Le agradezco a Cristóbal Toral todos los años que sus obras han estado en este Museo desde que se abrió, porque sin sus obras el Museo sería menos museo. Es como el hijo pródigo que vuelve a casa y en casa se queda”, concluyó el alcalde Manuel Barón.

Toral, emocionado y agradecido

El artista durante la presentación de la muestra quiso agradecer al alcalde “tu generosidad y entusiasmo por llevar adelante este proyecto cultural que supone para mí un honor y una satisfacción, porque estás situando a nuestra ciudad en el circuito del arte contemporáneo”. 

Recordó a su “gran amigo Ángel Guerrero, que fue director de El Sol de Antequera, que expresó su deseo de que algún día se me hiciera una gran exposición en Antequera. Ángel tenía una gran ilusión de que la exposición coincidiera con el Centenario de El Sol de Antequera.  Por lo que tengo que confesar, que de todas las exposiciones que he hecho, las que más me ha emocionado es ésta”. 

El lugar “es para mí algo mágico. Yo aquí empecé mi andadura por el mundo de la civilización, mi padre compró una bicicleta, y con esa bicicleta yo venía a Antequera a estudiar dibujo en la Escuela de Arte y Oficio que la dirigía Don Emilio del Moral”. Fue quien habló con José García Berdoy para que “me dieran una beca, y con esa beca yo aparecí en Sevilla para estudiar Bellas Artes”.

Sobre el “Paquete”, que en realidad es el “Paquete Cósmico”, confesó: “A mí lo que me inspiró hacer el Paquete, fue primero el espacio, por poner todas las cosas volando, me inspiró el museo de la NASA en Washington, las cápsulas que subieron a la luna estaban quemadas y lo pregunté, y entonces me dijeron que era debido a la velocidad que alcanzaban y el calor las achicharraba y por eso tenían esas huellas de quemaduras. Y eso me inspiró para hacer este paquete”. 

Sobre la exposición en su conjunto: “Hemos conseguido unir la sala de exposiciones temporales con la última sala permanente donde tengo mis obras, convirtiendo el patio del museo, no en un espacio de paso si no en una sala de exposición más”.

Un recorrido por la exposición de Cristóbal Toral

Para empezar un reclamo en la parte alta del Coso Viejo, la portada del 21 de febrero de 1971 que “El Sol de Antequera” abría bajo el título de “Homenaje al artista Cristóbal Toral”, siendo una de las seleccionadas de la muestra que acogen calles y plazas de la ciudad con motivo del Centenario.Es como una señal que abre el camino de la relevancia que siempre se le ha dado al artista por su genialidad.

Luego, en la fachada del Museo, cuatro grandes banderolas, algo hasta ahora nunca utilizado para anunciar que hay en su interior una gran muestra, como sí realizan  los grandes museos: “Cristóbal Toral. La pintura como testigo”.

La de la torre, de 10 por 1,25 metros; y las tres de la fachada, de 5,5 por 1,23 metros cada una, tras un gran trabajo de Imprenta las Descalzas.Nada más entrar al Palacio de Nájera, 616 maletas y 91 paquetes forman una instalación que convierte el propio lugar en una sala de exposiciones más.

Y en sus balcones, 12 paquetes que ocupan todas las ventanas, con dimensiones de 1,86 metros de alto por 1,34 metros de ancho por 23 centímetros de profundidad. Entre ellos, una dedicada a su perro mastín Kyoto, fiel compañero los últimos 11 años que siempre ha estado a su lado. “Le dedico uno de los 12 paquetes que he hecho para el Museo, porque estuvo en todos, pero en el último, por lo que decidí poner su nombre en una esquina y simular sus pisadas en él”.

Alrededor del patio, tres frases en sus paredes. “El cabalgar, el viajar y el mudar de lugar recrean el ánimo” de Séneca. “Un viaje lleno de mil millas comienza con el primer paso”. Lao Tsé. Y “Me gustaría ver en algún lugar del planeta, ocupando quizá todo un país, el equipaje facturado de toda la humanidad”, del propio Cristóbal Toral. Son el hilo conductor del “espacio cósmico” del arte del genio.

 
 

Desde allí se baja a la “Sala de Exposiciones Temporales Manuel Cascales” donde sorprende nada más entrar el impresionante óleo  de 2,88 por 2,43 metros de “El Secuestro del Papa Benedicto XVI” (2016-2017), que se expone por primera vez en público. Impresionante el detalle de las vestimentas de los personajes, los rostros, la actitud del Papa, o las pisadas. Es, creemos, una de sus grandes obras.

“A mí como pintor y sensible ante estas situaciones tan dramáticas, hizo para que me inspirase a pintar el secuestro del Papa, que es un retrato de esa situación tan cruel y tan de nuestro tiempo. Es una obra realista, hay un magnífico retrato del Papa por otro lado un estudio de los ropajes, el contraste con esos ropajes negros de los siniestros yihadistas”.

Junto a él, “Paisaje 1” y “Paisaje 2”, dos óleos de 2016 procedentes de Houston donde recoge un cúmulo de maletas en campo abierto que nos recuerda a su finca toledana. Y al lado, el motivo del Cartel de la muestra, “Composición con grises”, óleo (2016-2017) en el que Toral juega con el color y las escalas de grises en una genialidad más del artista.Ya uniendo dos paredes, el gran “Ensamblaje en negro” (2013-2014) de técnica mixta donde maletas forman un cuadro que contrasta con “Composición en blanco” (2014), que como su nombre indica, esta vez son equipajes en colores claros.

En el recoveco a la derecha, tras bajar las escaleras, el óleo “D’après la isla de los muertos” (2016-2017) y dos nuevos cuadros de este mismo 2018: “El regreso” y “Tormenta sobre la isla de los muertos”. El comisario de la exposición, Carlos García-Osuna, destaca que se trata de “un homenaje a un quinteto de pinturas simbolistas que el artista suizo residente en Italia, Arnold Böcklin, bautizó como La isla de los muertos”.Toral, por su parte “ha apostado por el simbolismo en esta composición de la versión que está en Nueva York de La isla de los muertos, ha transformado las piedras de ambos lados del cuadro de Böcklin, colocando a un costado un montón de equipajes y al otro una montonera de zapatos usados dejados por los que hacen su último viaje antes de entrar a la misteriosa isla”. 

Y en la pared frente el cuadro que anuncia la muestra,  una trilogía de 2018 con el nombre de “La ejecución” I, II y III. El artista explica que “a mí, como a todo el mundo, me impactó mucho los asesinatos del Daesh, esas pobres gentes vestidas de naranja, inocentes, asesinadas delante de un televisor para que lo viera todo el mundo”.

Al dejar la sala, te encuentras la frase de Cicerón: “Nada más opuesto a la justicia que la violencia”, que en realidad es lo primero que vemos, pero ante tal impacto del cuadro del Papa, hace que pasemos directamente a la sala.Las escaleras, sus cuadros unen las plantas del Museo de Antequera.

Tanta ilusión por la muestra le dejó pequeñas las salas disponibles, por lo que se le ocurrió aprovechar las escaleras y entradas a cada planta, consiguiendo un resultado formidable donde barroquiza la fría remodelación que padeció el edificio con la gran ampliación. Desde la planta baja de “El Efebo de Antequera”, se van subiendo las escaleras y nos encontramos con “Composición con sillón y embalaje” (2009) y “Composición con sillón rojo” (2009), que son como si el artista nos ofreciera unos cómodos sillones que en forma volátil podemos pasear cómodamente por la muestra. Es cuando vemos otra genialidad de Toral al tener la habilidad de disponer en la entrada de la sala del Barroco bocetos del cuadro del Papa, formando una concatenación con los lienzos que se divisan al fondo como “La Inmaculada” de Van de Pere (1674).

Así se puede ver el boceto completo del “Secuestro del Papa”  (2015) con los detalles de  “Manos”, “Cabeza yihadista” y “Botas”, y en la “Mano del Papa” y “Cruz Papal”, hechos desde carboncillo sobre papel a lápiz y acuarela.Desde ahí tienes la posibilidad de entrar en la Sala Biográfica (donde muestra sus primeros dibujos, fotografías de su vida, portadas de periódicos y revistas, catálogos y carteles de exposiciones, o la proyección de entrevistas) o seguir por las escaleras, donde antes de llegar a la sala de los siglos XVI-XVIII, te encuentras con “Tríptico con caja de cojines” (2010) y “Paisaje con paquete” (2007). 

 

 

Al entrar en la antesala, ofrece recrearse con “Composición con sandía” y “Composición con manzanas rojas y amarillas” (2018). Y para empezar a subir de nuevo: “Composición con equipaje” (2001). Ya en las últimas escaleras, “Manzanas Amarillas” (2018) y “Manzanas Rojas” que dan paso a su sala permanente, donde se ha renovado para la ocasión el cartel introductorio y la sala en sí.Entramos a su sala y el óleo “El emigrante muerto” (1975) es el primero que nos encontramos a la derecha.

“Ésa es otra realidad que tenemos ahí, la de las migraciones, nunca han estado tan actuales, pero yo ya pinté este cuadro en 1975 y esa situación no ha cambiado. Es otra temática muy constante en mi obra que representa también una situación de la sociedad, también triste y preocupante”.

Le sigue “Mujer en una habitación” (2008), “Mujer tumbada en bata” (2005-2011), “Composición con paño azul” (2003-2005), e “Interior con equipaje y autorretrato” (1996-2000). De frente al fondo, el “Tríptico de manzanas en el espacio” (2018), creado expresamente para la muestra en Antequera.Frente a él, la escultura “La Llegada” (2000), junto al “Tríptico de la colchoneta” (1995-1996) y “Tríptico del mueble” (1995-1996). Ya en la pared continúa con “La noche” (2000), “Maletas y mueble” (2000), “Paisaje con tormenta” (2002-2003) y “Díptico con figura” (2004).

En un pequeño recoveco, la acuarela “Composición con fotografía” (2008), la escultura “Embalajes” (2000), el lápiz sobre cartulina “La lectora” (1995) y “Embalaje-homenaje a Picasso” (2000).Para la zona final o inicial, según se haya comenzado a un lado u otro, el destacado óleo de “El Tren” (1975), impresionante la viajera cómo sube al vagón. Y como ya estaba antes en su sala desde la reforma, “D’après Las Meninas” (1974-1975), su homenaje a Velázquez y el “Paquete Cósmico” (1975), que regresa a casa, y como dijo el alcalde Manuel Barón, para quedarse.

El artista que atesora quiénes nos hicieron Patrimonio MundialUna vez terminada la visita, piense en Toral, el genio, el artista, el pintor, el referente del Arte y la Cultura de la Antequera de los siglos XX y XXI. Es el abanderado de los primeros pobladores de Antequera, de quienes construyeron los Dólmenes.Sin estudios iniciales, solo con su don y vocación, demostró su valía con el pincel y consiguió las ayudas hasta llegar hasta donde lo ha hecho.

Toral es y será el referente del Arte Contemporáneo de esta tierra, que a la de las piedras del Torcal y Dólmenes, palacios e iglesias, se unen las maletas y manzanas del artista que nos llevó a la luna de la pintura...

 
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