Sin hacer más ruido que el llanto infantil o el sobresalto por ver a los Reyes Magos, en las guarderías y colegios de nuestra ciudad, crecen los niños que mañana serán alcalde, concejales, médicos, bomberos, policías, camareros, comerciantes, empresarios... pero sobre todo padres y madres de las futuras generaciones.
 
En un tiempo donde ya no es Internet, sino las redes sociales y el whatsapp los que invaden nuestra vida, como si de oxígeno, alimento o sangre se trataran... llega otra nueva Navidad.
 
Unas fiestas donde en la ciudad, San Sebastián atrae la atracción por dos motivos: la reforma que ha sufrido la plaza con sus dimes y diretes, y donde se recuperarán las campanadas con sus uvas, veinte años después.
 
Unos días donde quienes pueden, aprovechan y viajan a Disneyland París o Madrid para ver cómo luce la Navidad; o quienes se tienen que conformar con los viajes a Málaga y otras capitales andaluzas. Y los que se quedan aquí.
 
Pero mientras, sin darnos cuenta, hay niños que piden cariño, amor, tiempo... y abuelos que sufren por estar solos, sin esa persona que les acompañó durante toda su vida, sin la visita esperada de sus hijos y de sus nietos.
 
Entre tanto, se repetirá ese mensaje por las calles de: “‘¡Feliz Navidad, Felices Fiestas!”... pero uno se pregunta: ¿Qué es la Navidad y que es una Feliz Fiesta? Nos quedamos con la reflexión del Pregón de la Navidad pronunciado por la joven Elena Melero.
 
En el pasado, queda la Navidad de los abuelos, la de montar el Belén, celebrar en familia la Nochebuena y... tal vez, salir a la calle en Nochevieja. Hoy, ¿qué vivimos? ¿Mantenemos los valores que nos legaron nuestros padres? ¿Dónde están las familias?  
 
 
 
  
 
Buscando la magia de los Reyes Magos
En una sociedad donde todo lo antiguo huelo a museo, y donde la tolerancia es sinónimo del todo vale, tiene que dar cabida al sentido común, a pensar en el mundo que dejaremos a nuestros hijos.
 
Ilustramos estas páginas con unas fotografías del futuro, de los niños que como muchos otros, han representado sus teatros de Navidad. 
 
Si nos dejamos llevar por lo que los ojos ven, ni están ahí el Niño Jesús, ni San José, ni la Virgen María, ni los pastores, ni los ángeles, ni los Reyes Magos... Ahí vemos el corazón, la ilusión, las ganas de sentir, de creer, que nuestros ojos no mandan, sino que lo hace nuestro corazón.
 
“La belleza está en el interior”, parafrasea una conocida película de Disney. Sin lugar a dudas. En unos días donde el egoísmo y el individualismo priman sobre todo, habría que volver la mirada atrás y pensar en esos niños, en recuperar nuestro espíritu de Navidad.
 
¿Tienen que ser estas fiestas para acordarnos del que nunca lo hacemos durante el año? ¿Existen los Reyes Magos? ¿El Portal de Belén? ¿La estrella de la Navidad? Dejándonos llevar por la ilusión de un niño, les decimos que sí, lo que ocurre es que hay que saber buscarlos.
 
¿Son conscientes que hay médicos, policías, profesores, autónomos que trabajan por su pasión y vocación y no por el dinero? Ante el problema de dónde, con quién y qué cenar, ¿ha pensado en esa familia solitaria, en los que esperan en una sala del Hospital, o en casa sin saber qué será de ellos mañana?
 
Así que, ¡Felices Fiestas! si sólo quiere pasar unos días de alegría. Y... ¡Feliz Navidad si quiere mantener vivo el espíritu de los niños que son la base de estos días! ¡Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes! ¡Feliz Navidad y entrada del 2018, el Año del Centenario de tu Periódico de Antequera, El Sol de Antequera! Más información, edición impresa sábado 23 de diciembre de 2017 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).