Al celebrar la Navidad celebramos la alegría de sentir que seguimos siendo un SUEÑO para Dios y un LATIDO en su corazón. Dios se hace Niño esta Navidad para que lo podamos MIRAR, para que contemplemos la grandeza de lo pequeño. “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27).
 
Dios se hace Niño esta Navidad para que lo podamos ESCUCHAR. Jesús siempre tiene una Palabra que decirnos, una Palabra que llena el corazón. Pero… ¡hay que estar atentos! Será Él mismo quien nos diga: “el que tenga oídos, que oiga”  (Mt 13,9).

Dios se hace Niño esta Navidad para que lo podamos OLER; sí, para que podamos respirarlo a nuestro alrededor. Nosotros, los cristianos, somos para Dios el buen olor de Cristo. (2 Cor 2,15).
Dios se hace Niño esta Navidad para que lo podamos GUSTAR. “Yo soy el pan de vida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él” (Jn 6, 48.56). Todo aquel que ‘prueba’ y deja entrar a Jesús en su vida, ‘pincha’ –sin pensárselo dos veces– Me gusta. 
Dios se hace Niño esta Navidad para que lo podamos TOCAR.  “Alguien me ha tocado, pues he sentido que una fuerza ha salido de mí” (Lc 8, 46). Dios sale a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento para que lo recibamos en la fe y demos testimonio. 
¡Dios cuenta con nosotros!
 
En Navidad se habla de REGALOS. Lo sorprendente es que hace más de 2.000 años, recibimos ya el MEJOR REGALO, el que nos enseñó a valorar el verdadero sentido de la Navidad: JESUCRISTO.
 
 
 
 
Nosotros, los alumnos del Colegio Nuestra Señora de la Victoria, queremos que esta Navidad sea diferente. Que no nos preocupemos tanto por adornar nuestras casas, por comprar los mejores turrones y mantecados… Si no que recibamos a Jesús hecho Niño en nuestros corazones y que esta Buena Noticia la compartamos con todos. Dios vuelve a nacer el 25 de diciembre y cada día tan solo por ti.

¡Dios sueña con nosotros!
La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. Con Madre Carmen decimos: “¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!”. Este es el grito de alegría que sale de nuestros labios cada Navidad, porque el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria (Jn 1,14).
 
¿Te atreves a descubrir el sueño que Dios tiene para ti? Sé valiente, atrévete a arriesgar, lánzate a soñar y deja a Jesús formar parte de tu sueño. Esta Navidad, ELIGE LA VIDA CON JESÚS Y VIVIRÁS. Más información, edición impresa sábado 7 de enero de 2017 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).