Miles de historias transcurren día a día por la estación de Alta Velocidad de Antequera-Santa Ana. Cuántas personas, cada cual con su vida, caminan cada mañana o cada tarde por un apeadero que te puede llevar a mil y un lugares sin moverte del asiento. 

Seguro que por allí pasará un hijo con ganas de volver a ver a sus padres o una persona que por trabajo tiene que abandonar su hogar durante días, antes de volver a casa a ver a su familia. La estación antequerana es testigo desde el año 2006 de muchas de estas historias y, junto a paredes, vías, trenes y personal de Renfe, se encuentran siempre unos testigos “mudos” de esos que están aunque no te des cuenta, pero que si no estuviesen los echarías de menos.

Por supuesto, les hablo de las imponentes obras de Cristóbal Toral. El artista antequerano más universal nos regala en dicha estación varias de sus obras. ¡Cómo no, de maletas! Y es que, tanto en el interior de Antequera-Santa Ana como en el exterior, podemos ver un poco de su realidad, de nuestra realidad. Miles de maletas se amontonan en sus obras y miles de maletas pasan cada día por la Alta Velocidad de nuestro país. Dentro ruedan los sueños, las realidades, parte de nosotros. ¿Qué llevará en su equipaje aquella persona con cara de sueño? ¿Y aquél otro de traje impoluto? ¿Y usted?, ¿qué lleva usted en su maleta? 

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