No es raro contemplar casi cada día la imagen que ven: turistas subidos sobre el Dolmen de Menga para hacerse una foto o, simplemente, contemplar el monumento megalítico desde otro punto de vista. 

Se tendría que poner remedio a este tipo de prácticas, que pueden perjudicar a nuestros dólmenes y, en concreto, a Menga. ¿Dónde está la tan deseada vigilancia en ellos? Más información, edición impresa sábado 29 de abril de 2017 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).