Nunca es agradable encontrarse basura por el suelo, pero lo peor es cuando, el mobiliario de la ciudad que sirve para ello ésta rodando de un lado a otro, rota y tirada.

El coronavirus frenó en seco la exposición de José María Fernández en Madrid, donde apenas estuvo abierta una semana.

Entendemos que las normas establecidas requieran la separación de un metro y medio de distancia social; pero en casos como los espectáculos infantiles se debería tener en cuenta que los niños más pequeños es complicado mantenerlos a esa distancia de sus padres.

En las últimas semanas nos hemos encontrado con vehículos que iban en sentido contrario por calle Encarnación o calle Lucena, como es la fotografía que adjuntamos.

Desgraciadamente está visto que ni campañas, ni bandos ni vivir en el centro histórico.