Hablar con ella es sentir su pasión por la enseñanza y las matemáticas. Los que la conocen lo saben. Esta semana, María Teresa Sánchez Compaña (Antequera, 9 de mayo de 1975) nos habla de su método de trabajo en la Universidad de Málaga, que la ha llevado a la nominación de los V Premios EDUCA ABANCA, como mejor docente de España 2021 en la categoría de Universidades.
 
Esta profesora ayudante doctora en el departamento de Didáctica de la Matemática de la UMA, da clase en Segundo y Cuarto del Grado de Educación Primara y en el Máster de Profesorado.Sus alumnos de Grado son, precisamente, los impulsores de una nominación que obtiene por segunda vez, tras la que tuvo en 2019. Nos cuenta que en el Grado, “mucha gente viene con miedo a las Matemáticas. Lo primero que tengo que hacer en mis primeras sesiones con ellos es decirles que esa mochila del miedo hay que dejarla fuera. Tenemos una conciencia tradicional en la matemática que es solo para la élite. Pensamos que la gente inteligente es la que puede hacer matemática y eso no es cierto, todo el mundo puede. La matemática está hecha para facilitarle la vida a la gente, no para dificultársela y yo tengo que romper ese rol”.
 
¿Cómo consigue romperlo? Nos cuenta que la didáctica de la matemática “es un área de conocimiento que tiene unos 40 años, es un área de conocimiento muy joven que tiene poca investigación. En estos 40 años se ha puesto de manifiesto que la matemática no solo es un instrumento, no puede acabar siendo algo extraño, que nadie entiende… Hay que darle una vuelta. Llevamos varios años viendo que las matemáticas sirven para algo. La utilidad de la matemática debe ser anterior a ese carácter instrumental. Tengo que hacer que mi alumnado necesite las ecuaciones de segundo grado y entienda que esas ecuaciones no les machacan la vida, sino que se las facilita”.
 
Por ello, trata de “vincular la matemática con problemas de la vida real, el aprendizaje basado en un proyecto. Si a nosotros nos interesa el imperio romano y estamos estudiando Roma, ¿cómo puedo trabajar la matemática a través de un proyecto del imperio romano? Tú, como profesor, tienes que ser capaz de generar esa curiosidad y ese interés. Te pongo problemas y situaciones reales. Ese sería el nuevo carácter que lleva ya varios años trabajándose en matemáticas”.
 
Además del valor instrumental y funcional, está el formativo, “es decir, cómo la matemática te forma como ciudadano”, recalca Sánchez. “En nuestras clases, lo que realmente engancha al alumnado es que lo primero es humanizar la matemática. La persona es lo primero. Tengo que romper ese estereotipo de la matemática competitiva y elitista… la matemática sirve para formar personas”.
 
El trato con su alumnado es especial: sus clases no son como una más y ellos lo saben. “Mis alumnos dicen que hay complicidad, ellos sienten que yo los escucho y que para mí lo importante no es que aprendan a sumar fracciones, sino que aprendan a amar las matemáticas, a entender que sirven para algo y, sobre todo, que aprendan a llegarles al alma, a empatizar con esos niños que van a ser su futuro alumnado”.
 
Lleva ocho años en la UMA “y he sido madrina de graduación en seis ocasiones. Que tu alumnado te valore y te aprecie es salario emocional. Soy la mujer más rica del mundo. Cuando ves a tu alumnado que están ya en los colegios que trabajan las matemáticas de una manera maravillosa… ¡para mí esa es la mayor satisfacción que hay!”.
 
Por todo ello, considera que la nominación “es la manera de mi alumnado de agradecerme todo. La gran noticia no es la nominación, es cómo se está trabajando la matemática en la UMA, que ha hecho que nominen al equipo de profesores. Somos tres profesores del mismo departamento”.
 
Su complicidad con el alumnado no se limita solo a los chicos que estudian Grado, sino también a los que cursan el Máster. Sánchez los diferencia: “Los del Máster de profesorado, con mucha matemática y teniendo que entender la pedagogía y la didáctica de la matemática, y la gente de Grado, con mucha pedagogía, con mucha didáctica, con poca matemática y teniendo que trabajar didáctica de la matemática”.

Matemáticas: un vuelco en toda la provincia
La profesora antequerana asegura que las matemáticas “están cambiando en la provincia de Málaga. De hecho, de los seis grupos que hay en el grupo de Primaria en la UMA, cuatro están trabajando de esta manera. Somos una red de profesores en la Universidad de Málaga que estamos generando una red de maestros que están llenando las aulas de educación Primaria de la provincia de Málaga”.La antequerana cree que “en muy poquito tiempo, Málaga va a ser un referente a nivel educativo y de Matemáticas formativas, funcionales e instrumentales. Ya hay mucha gente en los coles trabajando y haciendo las cosas muy bien”.

La enseñanza: cuestión de familia
La enseñanza “me corre por las venas”, dice María Teresa Sánchez con pasión sobre su trabajo. “Las matemáticas me encantan, me apasionan. Me gustan tanto que lo que me gusta es que la gente ame las matemáticas y para eso tenemos que trabajar la matemática desde la escuela. Tuve una academia en Antequera durante diez años, los disfruté mucho y aprendí muchísimo. Ese tú a tú me hizo entender lo humano”.
 
La enseñanza le viene de familia: “Mi madre es maestra y su abuela, sin título, era maestra en Cuevas de San Marcos. Era una mujer muy culta, que había leído muchísimo. No tenía carrera, pero en el pueblo, la mujer más culta era la maestra. Luego, mi madre estudió Magisterio y estuvo unos años trabajando y luego lo dejó por cuidarnos a mi hermano y a mí”.
 
Además de su familia, la profesora universitaria no quiere olvidar a quien fue uno de los impulsores de su amor a las Matemáticas y que no quiere dejar la oportunidad de recordar: “Aprendí del gran maestro, ya jubilado, José Luis González Marí. Todo este marco teórico de las matemáticas y el humanismo, me lo enseñó mi maestro”.
 
Una pasión reflejada en estas letras y que también le gustaría ver en los futuros profesores: “La sociedad necesita maestros con pasión. Que vean la matemática desde ese carácter donde lo formativo sea lo primero, lo funcional sea lo segundo y lo instrumental sea lo tercero. Esas tres patas del banco harán que las matemáticas cambien la escuela”. Desde luego, si la educación ha de cambiar, será como la que proyecta Sánchez.
 
 
 
 
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