Los directores y máximos responsables de los centros educativos son uno de los focos de mayor presión, trabajo y estrés de esta pandemia. Cerrados desde marzo, preparando la vuelta a clase con cambios de protocolos y vuelta en septiembre al día a día con la pesadilla de tener que cerrar aulas o todo el centro. 

Es algo que se prevé ocurra en la mayoría de los espacios educativos de España, pero a nuestra entrevistada, le pasó que fue el primer centro que tuvo que cerrar un aula y luego el centro entero en Antequera. Incrédula por la situación, nunca se desesperó y alentó a las familias que pronto volvería. Ante el virus, ilusión y optimismo en busca de la paciencia perdida.

Cada año recorremos las aulas con entrevistas y reportajes que esta vez se intensifican con la pandemia. Tras tener que cerrar por completo su centro por tener positivos en sus dos aulas, entrevistamos a Yurena Sánchez González, directora que buscó paciencia donde era difícil encontrar, pero que sabe que iba a ser complicado y ya están de vuelta. “Disculpen las risas, el caos y el desorden: estamos aprendiendo”, recibe la puerta de una clase.

Desde el lunes 19 de octubre han vuelto a abrir de par en par las puertas de la escuela y están locos de contentos con volver: “Teníamos muchas ganas. Estamos muy impacientes por todo lo que está pasando y además desde marzo hasta septiembre que no volvimos a abrir, se nos ha juntado esto que hemos tenido que volver a cerrar durante una semana”.

Con los meses de incertidumbre, os tocó ser el primer centro en cerrar: “La primera vez que nos pasó nos pilló de sorpresa porque fue el caso de un niño, de hecho el resto dieron negativo. No te lo esperas, te sientes un poco responsable porque no sabes qué hemos hecho mal, pero en realidad hemos seguido el protocolo desde el primer momento. En esta segunda vez, se ha dado el caso de que han sido varias familias. Estamos muy expuestos ante ellos porque los pequeños no llevan mascarillas y porque por mucho que nos cuidemos llega un punto en el que es inevitable coger el virus”. 

La escuela infantil tiene dos clases: “una mixta para alumnos de 0 a 2 años y la otra aula de 2 a 3 años. Tenemos ahora mismo 26 alumnos”. Recordamos que antes de todo este lío nos apuntaron que tenían divididas perfectamente las dos aulas para evitar que hubiera algún contagio. “En este último caso hemos tenido la pequeña mala suerte que ha habido positivos en las dos aulas. Entonces nos hemos visto obligados a cerrar durante cuatro días porque hemos puesto en cuarentena a todo el centro”.

Las escuelas infantiles son más que necesarias porque si los niños van es porque los padres están trabajando y no tienen con quién dejarlos. ¿Desde qué hora tienen abierto?: “Desde las 7,30 de la mañana hasta las 5 de la tarde”.

Por parte de ustedes cumplen el protocolo por completo, pero lo que pase desde antes de las 7,30 y después de las 5 de la tarde... ése es el problema. “Mi opinión es que tanto las familias como los colegios estamos intentando tomar las medidas necesarias para que no lo cojamos, pero en realidad cómo podemos evitar coger algo que está en el ambiente o que lo vamos transmitiendo de personas a personas en sitios cerrados sobre todo. Creo que es algo inevitable porque todos tenemos que trabajar, todos hacemos algo de vida social por muy poca que sea, vamos a la compra… El virus puede estar en cualquier sitio, es algo que no podemos controlar”.

 

 

 

La ‘segunda’ vuelta a clase

¿Cómo se han tomado esta segunda vuelta al ‘cole’?: “Con alegría; creo que la mayoría tenían ganas de volver, a lo mejor algunos han llorado un poco al principio después de tanto tiempo, pero la verdad es que se adaptan fácilmente. Los niños tienen una capacidad increíble”.

¿Cómo se lo han tomado las familias?: “La verdad es que nada malo tengo que decir de las familias porque se han comportado muy bien. En el momento que les he llamado para comunicarles todo, directamente han prestado atención a lo que tenían que hacer y he estado en contacto con ellos todo el tiempo, les llamaba y ellos a mí de manera constante y sobre todo dándonos mucho ánimo, ya que ellos estaban muy convencidos de traer a sus hijos al centro y sabían el riego que iban a tener. Realmente la vida tiene que continuar, muchos tienen que ir a trabajar y además los niños también necesitan este ratito”.

Por recordarlo. Si un aula se cierra, ¿los que no deben de salir de casa son todos los alumnos y las familias o solo los que den positivo?: “En principio el aula se cierra y los que no deben salir a la calle son los que han estado en contacto con el positivo. En este caso por ejemplo, si se cierra el aula de un año todos los niños de un año que hayan estado en contacto con esos positivos no deben salir. Las familias pueden seguir trabajando, los hermanos pueden ir al colegio hasta que el pequeño dé positivo o no”.

Al ser un centro concertado por la Junta de Andalucía sabemos que hay algunos colegios o escuelas que reciben ayudas, que han podido tener problemas por el hecho de tener que estar cerrados unos días. ¿Les retiran las ayudas? “La verdad es que sí. Justo cuando me estaba enterando de estos segundos positivos que tuvimos este mes nos llegó un BOJA diciéndonos que teníamos que pedir una subvención por cierre de aulas o cierre total del centro. En realidad no me lo tomo como una subvención porque la subvención se las dan a los padres y el precio de la plaza con el comedor está estipulado en 320 euros, esa subvención es para ellos ya que a cada uno le corresponde cierta cantidad. Según esto, el cierre parcial o total nos quita el comedor, algo que veo bien porque evidentemente no hay servicio de comedor, pero en la otra parte nos quitan un buen porcentaje. Va a ser una subvención entre comillas en base al 85 por ciento de la otra cantidad y esto no lo veo justo porque nosotras cerramos el aula porque la situación sanitaria nos obliga. No veo justo que nos quiten esa parte de dinero porque después de llevar desde marzo hasta septiembre sin poder abrir, sin recibir absolutamente nada y teniendo el mismo gasto que afrontar. Esto no es algo que nosotras manipulemos y si a mí me llama Sanidad para decirme que tengo un caso positivo, esa aula tiene que estar en cuarentena y yo no puedo decir por mí misma que me quedo porque me van a quitar dinero. Me parece un poco fuerte que nos quiten parte de ese dinero cuando luchamos tanto durante 14 años ha estado congelado el precio de la plaza y justo ahora en nuestro peor momento nos hagan pasar por ese trámite”.

¿Tenéis previsto dentro de las limitaciones, una actividad ahora que llega Navidad? “Nosotros lo celebramos todo y siempre intentamos que se lo pasen lo mejor posible y que aprendan mucho. Estamos preparando Halloween. En los años anteriores los hacíamos todos juntos, los dos grupos completos, pero este año lo haremos grupo por grupo, cada uno en su aula, pero igualmente celebraremos todo. También vendrá la visita de los Reyes Magos, Papá Noel… ”.

Así es el día a día de una escuela infantil, las aún llamadas guarderías, que abren  el 1 de septiembre y cierran el 31 de julio, pero que en el resto de vacaciones, siguen abiertas, como en Navidad, salvo el 24, 25 y 31 de diciembre, el 1 de enero. Yurena Sánchez es un ejemplo de perseverancia ante esta crisis.

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