Los alumnos y el profesorado del Colegio Público de Educación Infantil y Primaria ‘León Motta’ están de celebración. Durante este curso, se conmemorará el Centenario de un centro que nació en calle Obispo con apenas tres aulas y que, actualmente ya situado en Avenida de la Estación, cuenta con 300 alumnos.
 
Hablamos con la actual directora del centro, María Ángeles Reina, que presentó este miércoles 9 de octubre las actividades a desarrollar por el centro durante este año de celebración. Nos explica la historia de un Colegio por el que han pasado miles de alumnos y que, cada uno de ellos, ha dejado huella en el gran equipo humano que compone el Colegio.
 
En mayo de 2020 se cumplirán exactamente 100 años desde que en el Boletín Oficial del Estado apareció como “Graduada” la escuela que nació en calle Obispo y que, catorce días después, fue bautizada con el nombre de “León Motta”.
 
Entrevistamos esta semana a su actual directora, María Ángeles Reina, que asume la responsabilidad de ser la “directora del Centenario” y que nos expone que desde marzo “se constituyó una Comisión para organizar, diseñar y tomar impresiones de distintos sectores como antiguos profesores, antiguos alumnos, familias del AMPA actuales, profesores y yo como directora del centro”.
 
La Comisión ha sido “el eje conductor de todas las actividades”, que Reina las divide en tres grandes bloques: “La primera, visibilizar que estamos en el Centenario, a través de publicidad, redes sociales y cartelería”.
 
La segunda, “hacer una aportación cultural a la vida de Antequera, a través de distintas actividades que van a estar abiertas al público de la ciudad, como conciertos, exposiciones, una conferencia...”.
 
El tercer gran grupo de actividades es “lo que en el Centro se va a hacer, a través de una Unidad Didáctica, para que los alumnos conozcan la historia de su cole, la importancia y lo valoren”. Igualmente, “se proyectará un vídeo llamado ‘Nuestro cole cumple 100 años’”.
 
Toda la información se divulgará a través de una “revista digital que estamos haciendo”. También “queremos potenciar la unión entre los distintos sectores que se han ido formando, a través de encuentros entre profesores, familia y antiguos alumnos”.
 
Dentro del Centenario, también se ha programado “una gala, que será la guinda del pastel, en torno a la época de celebración, que es en el mes de mayo”, así como la venta de camisetas “para sufragar algunos de los gastos que habrá durante el año”.

Medalla de Plata de la Jarra de Azucenas
El Centro afronta un Centenario cargado de ideas, tras haber sido distinguidos por el Ayuntamiento de Antequera con la Medalla de Plata de la Jarra de Azucenas.Un reconocimiento a cien años de historia por la Educación: “Es una cosa muy importante. Nos sentimos recompensados porque, a veces, la tarea docente es muy dura. Aunque la hagamos con mucho cariño, es dura y, de vez en cuando, nos gusta que se reconozca la labor”.
 
Así nos lo comparte, orgullosa, la directora de un colegio centenario: “Me ha tocado ser la directora en esta celebración. Es un honor y un orgullo. Uno de los momentos más importantes de mi carrera es el poder representar a esta institución y poder poner mi granito de arena en la elaboración de este proyecto”.
 
Entre el equipo “que ahora tengo y todos los equipos que han pasado por aquí me están ayudando a organizar todas las actividades”.

Desde calle Obispo hasta la actual sede situada en Avenida de la Estación
Por el Colegio han pasado miles de alumnos desde sus inicios. Una historia que nace en 1917, cuando había “tres aulas en la calle Obispo, número 23. Con el impulso del señor José León Motta, empiezan a funcionar. La situación escolar en esa época era terrible”.
 
No fue “hasta el 1 de mayo de 1920, no hay un reconocimiento oficial como Escuela Graduada. Ya el 14, se le da el nombre de ‘León Motta’. Siempre se ha llamado así, salvo en un período de la República, cuando le pusieron Giner de los Ríos”.
 
Con el “cambio de régimen, volvimos a llamarnos ‘León Motta’, se autorizaron tres unidades más y ya es una escuela con seis niveles. Estuvimos en la sede de Obispo durante muchos años, con muchas deficiencias y reformas. Llega un momento en el que el edificio tiene que ser desocupado y se comienza a hacer el edificio actual”.
 
El “27 de octubre de 1978 se cierran las puertas de calle Obispo y, mientras se hace el nuevo edificio de la Estación, se trasladan en el turno de tarde al Colegio Romero Robledo”.
 
Finalmente, en el curso 1979-1980, “se inaugura este centro, con la constante de que, como resulta que era un traslado, les entregan el centro totalmente vacío y es cuando padres y maestros se ponen literalmente a buscar por Antequera mesas y sillas para llenar este edificio”.
 
Algo que, a día de hoy, sigue reflejándose, en un centro “que subsiste, sobre todo, por la fuerza que va dentro, por la comunidad educativa”, echando de menos mejoras como la incorporación de más ordenadores o de mejor material para continuar con su labor docente. Cariño, humanidad, recuerdo, huella...
 
El Colegio siempre ha mantenido unos valores, que siguen vivos generación tras generación: “Lo comparo con los abuelos. Cuando uno los tiene, conserva una trayectoria de su familia muy ‘fiable’ de vivencias. En este centro, los de antes, los de hace pocos días y los de ahora tienen una conexión”.
 
Hay una línea muy definida “entre antiguos alumnos y profesores. Cuando veo estos días testimonios de antiguos alumnos, me llama la atención que existe ese cariño, humanidad, recuerdo, huella, agradecimiento... Intentamos formar personas dentro de la realidad social e intentando aprovechar al máximo sus posibilidades”.

La importancia de conservar los valores
Hoy en día, “donde la palabra valor se ha desvalorizado”, destaca la directora del centro, el ‘León Motta’ busca “que los niños sigan teniendo esos valores de respeto, sobre todo, a los demás y de intentar aprovechar sus posibilidades” en un centro que puedo decir orgulloso, es Centenario. ¡Felicidades! Más información, edición impresa viernes 11 de octubre de 2019 (pinche aquí y conozca dónde puede adquirir el ejemplar) o suscríbase y recíbalo en casa o en su ordenador, antes que nadie (suscripción).