Cada año aprendes, te emocionas, comprendes, descubres, atiendes a amar más si cabe a esta tierra cuando se entrega un reconocimiento. Como siempre ocurre y pasa en todo lugar, se cuestionan y critican los premios: ¿a éste por qué y al otro por qué no?

Dejando a un lado los debates y posiciones subjetivas, del acto del Teatro Torcal, nos quedaríamos. Con el grupo de Ana Pastrana: ¿cómo incentivar y difundir el traje típico antequerano y nuestros bailes peculiares? El traje de antequerana debería ser obligatorio, y sus bailes, parte intrínseca de cualquier acto festivo.
 
Aesclick fue el colectivo, un premio en el que podemos decir que “más vale tarde que nunca”. Aunque huyó de protagonismos, Juan Trujillo se merecía llevarse no la estatuilla, sino la  reproducción en grande. Su modestia en sus palabras: “Mi reconocimiento a las personas que vinieron de fuera e hicieron tanto por Antequera, por esos pequeños muñecos de 7,5 centímetros que han hecho historia en nuestra ciudad”.
 
Qué decir de Darío Mata, el técnico del Balonmano los Dólmenes quien el desfibrilador y sus “ángeles” de la guarda le dieron una segunda vida. Y va y dice: “El alcalde me dijo que Antequera estaba en deuda conmigo, le corrijo: Soy yo el que está en deuda con Antequera”. Lo dice todo, reconocido, agradecido.
 
Ana Castellano representa a muchos sueños de jóvenes que luchan por llegar a lo más alto, pero con la complejidad de vivir con tu pasión, algo en manos de pocos. Este “Efebo” debería de ser el más buscado: el de la Juventud.

Labor Ciudadana para la alemana Úrsula Fleissner, quien se adaptó al día a día bajo El Torcal y tanto desarrollo ha buscado. Punto y aparte para el de la Popularidad, Paco Peramos: “Que tu ciudad te dé un premio es lo más grande que hay, me he puesto calcetines de lunares, porque hoy los andaluces somos los que pintamos el mundo de lunares. Gracias a Proyecto Hombre porque hizo de mí un hombre”.
 
Nos quedamos con su agradecimiento a su familia, a su “gran amor” y al proyecto que hace hombres como hicieron con él y mira el ejemplo que es para todos. 
Rafael Torres Rubio estrenaba el de Servicio Público, al que le añadiríamos el de los gremios artesanales que están por desaparecer: “Agradecer a mis compañeros y monitores de la escuela Taller. Dedicárselo a mis hermanos, a mis hijos y a mis nietos. Especialmente a mi señora”.
 
Trayectoria Profesional para Antonio Gallardo Pozo, un ejemplo de empresarios antequeranos que lo dieron todo por su tierra, su empresa y por crear puestos de trabajo. El Efebo de Vida Rural para José Rodríguez Campaña, un vecino con cámara en mano para llevar las noticias a su Bobadilla. Y el de Cultura y Patrimonio para Antonio Bermúdez Casado: “Con honor, con orgullo y al mismo tiempo, con humildad, acepto este reconocimiento”.
 
Fueron diferentes cánticos, agradecimientos, a Antequera, la tierra que les vio nacer, crecer o desarrollarse como lo que son. Ejemplos vivos de cómo es hoy la ciudad que amamos con pasión, con locura, con todo corazón. ¡Enhorabuena!