El Consejo Asesor de los Dólmenes ha sido noticia esta semana, donde de nuevo ha surgido la confrontación entre administraciones: la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. Han pasado ya más de 25 años desde que se tenía que haber puesto en funcionamiento el Museo de los Dólmenes. Algo que, si se hubiera ejecutado cuando se anunció, hubiera desarrollado a su alrededor una comunidad educativa, científica y cultural que se hubiera asentado y potenciado antes que la llegada masiva de museo a la capital.
 
Antequera perdió el salto y ahora lo hace a remolque, tras ser Patrimonio Mundial. Hubo una época en la que Andalucía envidiaba a nuestra ciudad porque argumentaban que las autovías pasaban por la localidad o se proponían proyectos como el Parque de Bomberos, el Museo Dolménico o el Palacio de Ferias, porque había políticos de la tierra en Sevilla, ya sean Paulino Plata o Rosa Torres, incluso Jesús Romero, y en cierto caso Ana Corredera y Lola Quintana.
 
Hoy, ya no hay consejeros ni parlamentarios, solo está la figura de José Luis Ruiz Espejo como delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga. Y nos preguntamos, ¿dónde está ahora ese recelo por Antequera? Basándonos en un artículo de ABC, “Medina Azahara tendrá un patronato como el de la Alhambra de Granada” antes de ser declarada Patrimonio Mundial.
 
Según la información: “El patronato tendría funciones de órgano representativo, rector y de coordinación y estaría presidido de un modo honorífico por la presidenta de la Junta de Andalucía, mientras que la presidencia efectiva recaería en la consejera de Cultura y la vicepresidencia en la alcaldesa de Córdoba. La idea es suplir «las carencias que presenta el actual organismo que gestiona el conjunto, sobre todo en relación a la autonomía jurídica, los recursos humanos y presupuestarios y a las posibilidades de coordinación con otras administraciones». El modelo a seguir, y que el formulario cita de un modo expreso, es el Patronato de la Alhambra”.
 
Si es cierto lo que exponen los compañeros de ABC (el consejero de Cultura no lo daba por hecho este martes en Antequera), ahora nos preguntamos si ese recelo por Antequera en los años 90, no puede ser como el de ahora con Medina Azahara, donde Canal Sur emitió las campanadas de fin de año y la presidenta andaluza ofreció su discurso.
 
Dejando atrás la representación del Consejo, lo más grave sería el siguiente dato: “La plantilla del Conjunto Arqueológico está compuesta de 44 plazas pero solo están cubiertas 27. Las vacantes corresponden a todas las categorías, desde funcionarios del grupo A a oficiales de albañilería, expendedores y peones”. Si en un sitio sin ser Patrimonio Mundial, tiene 27 plazas cubiertas de 44, ¿cómo es que los Dólmenes tienen 3 de 10? No vamos a preguntar por los museos de Málaga. Pero... ¿más de 200.000 visitas al año y con tan solo tres funcionarios andaluces?
 
Algo falla, no de ahora, sino de hace muchos años. El caso es que seremos Patrimonio Mundial, pero la infraestructura de la administración sigue siendo prehistórica.