Hace unos años, la Política se basaba en proponer proyectos, defender ideas, aunque luego no se cumplieran y no se estuviera en la línea del partido al que representaban.
Hoy, lamentablemente, la Política es un hervidero donde cada uno convoca a los medios de comunicación o utiliza sus canales propios, para criticar al otro sin piedad. Ya no hay debate, espontaneidad, todo vale y si puedes ir a la yugular del adversario, mejor que mejor.
 
Es lo que tanto el PP como el PSOE se han ido alzando como creyentes que todo eso es lo que a la gente le va. Pero creemos que están equivocados, al menos desde nuestro punto de vista.
Luego se quejan que surjan partidos populistas y los releguen alguno a un segundo plano. No funciona el proceso actual y ya empezamos a cansarnos de historias que se repiten y se convierten en interminables.
 
Si observan desde hace unos días, hay un desembarco continuo más frecuente, de cargos políticos que pasan por Antequera, por no decir por todo el territorio español. La razón, pues porque de momento hay elecciones en Cataluña, pero no descarte que dependa de ese resultado, las haya también en 2018 en España y Andalucía piense en dejarlas para el 2019 o según vaya el año, adelantarlas también.
 
Total, que se vislumbra el fin de una legislatura y... ¿en qué hemos mejorado? Cada uno sabe la respuesta... Nos sentimos como algo olvidados, abandonados por la causa, en la que ya estamos hartos de tanta pugna política.
 
¿No se dan cuenta los partidos políticos? Un día vienen para decir lo que el otro no hace, otro para repetir lo que prometieron, y mientras los problemas importantes sin solucionar.
¿Para cuándo la hora de ver en Antequera al PSOE traer a alguien de la Junta para decir que se incrementa el número de ambulancias? ¿O uno del PP que traiga a la Diputación para decir que empiezan las obras del Parque de Bomberos en el casco urbano?
 
Esos son problemas, junto al autobús urbano, el ocio para los jóvenes, el segundo centro de salud, un auditorio, el inicio de las reformas de los Dólmenes... y por supuesto el paro y la precariedad laboral. Lo de salud, no sólo depende de la política, también que tengas o no una enfermedad.
 
Cuando vengan las elecciones y no saquen lo que esperan, entenderán por qué la abstención es tan alta, el motivo por los que votan a nuevas fuerzas, o por qué se apuesta más por un candidato que por unas siglas para gobernar. Ya van pintando canas, o se ven las ideas en nuestro caso, y cada vez hay menos políticos con personalidad. En su lugar, aparecen los politiquillos que se dejan llevar por lo que les manda el partido, en un copia y pega de mociones, de intervenciones y de tuits.
 
Ojalá la especie en extinción de un político que le importe el pueblo más que la carrera política, sea la que predomine en Antequera y en Málaga, en Sevilla, en Madrid y en toda España.
Así al menos iríamos de una manera distinta sin tanto acusar todo el día y no solucionar los problemas.