No estamos acostumbrados a que políticos de diferentes siglas se arropen, hablen cómodamente e incluso valoren de manera positiva el trabajo del rival, sin rencores y sin valorar su propia tarea por encima de la del otro. Algo, quizá muy difícil de ver y menos en estos tiempos de crispación y confrontación constante, con el “y tú más” siempre presente.

 

Y es que, Antequera recibió el sábado 16 de marzo la visita del ministro de Cultura del Gobierno de España, José Guirao (PSOE), que conoció de primera mano las obras de actuación en el Museo de Los Dólmenes. Acompañado estuvo por Patricia del Pozo (Partido Popular), consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, así como por el alcalde de Antequera, Manuel Barón.

 

Unas visitas que sorprendieron por la agradable sintonía entre todos, respirándose un ambiente positivo y donde todos remaban hacia una misma dirección: colaborar para que el futuro museo del Sitio Patrimonio Mundial sea una realidad, con la colaboración de unos y de otros.Guirao dijo estudiar cómo colaborar en la musealización, reconociendo las décadas de retraso de un proyecto que comenzó con el gobierno de su propio partido. Por su parte, la consejera no dudó en valorar unos trabajos que sitúan su finalización en el año 2020.

 

Sin duda, la mejor manera de poder sacar a flote los proyectos: colaborando entre entidades, sin pedir nada a cambio y sin mirar atrás para acusar al otro.No es nada complicado. Es más bien sencillo. Cuando todos nos unimos por una buena causa, todo sale mejor, todo sale bien.Si nos ponemos a pensar lo vivido el sábado entre políticos de distintos partidos es lo que debe primar por encima de ideales y otras historias que hoy día conforman nuestra realidad política.

 

¿Habría tenido sentido el echarse miradas y “pullitas” de toda índole en aquel encuentro en los Dólmenes? Ninguno, porque lo que debe estar por encima de todos es la Cultura: porque ésta no es propiedad de nadie.

 

Cuando se habla de Cultura se debe tener la mente despejada de prejuicios, valores, opiniones y divergencias existentes entre aquellos que la promueven, viven y protegen. Es precisamente eso lo que la enriquece. No podemos caer en el error de pensar que determinados aspectos de este ámbito solo pertenecen a una u otra mano de la política. Tenemos que mirar más allá, ser conscientes de que no todo se puede politizar.

 

Una tarea difícil, pero no imposible: ¿cuántas cosas podrían mejorarse anteponiendo los intereses de la ciudadanía a los de cada partido? ¿Tan complicado es mirar hacia una misma dirección, en vez de al contrario?Se nos olvida que la Cultura siempre nos rodea y es precisamente gracias a ella por la que somos capaces de ser críticos con nuestra sociedad y ser capaces de mejorar el mundo.Por eso, encuentros como los del sábado deben repetirse más, para mejorar, remar entre todos y saber encontrar ese punto en común que al fin y al cabo, nos une a todos. Y esa conexión no es otra que la Cultura.