Los cofrades antequeranos ya tienen su calendario en rojo, quedan pocos días para el inicio de la Semana Santa y con ello, los momentos que llevan esperando desde hace más de un año.Y es que es complicado entender esta pasión que desborda a los cofrades si no se ha convivido con uno de ellos un año entero.

 

Nada más terminar la Semana Santa de 2018, ya están pensando en cómo mejorar la del año siguiente. Siempre, aunque para el turista y el que los ve en la acera, les parezca todo perfecto, para ellos no. Hay que mejorar el más simple detalle en la calle.

 

Para ello, trabajan durante horas haciendo proyectos, mejoras en su cuerpo procesional, en sus iglesias, en los tronos e imágenes. Horas que quitan de su tiempo libre y que cobran a cero euros. Entre medias, surgen ideas y propuestas, llamamientos y aspectos esenciales en su ser como católicos, que son las llamadas a la caridad.

 

El cofrade debe siempre tender su mano al que lo necesita, por eso, muchos colaboran con sus parroquias, Cáritas, asociaciones que solicitan su mano.Llegan épocas como la Feria, y se ponen el delantal. Mientras otros se lo pasan bien, ellos están sudando la gota gorda –nunca mejor dicho ya que es época estival– para que los demás lo disfruten y de paso, conseguir esos fondos necesarios para mejorar lo que ya estaba en mente para arreglar.

 

Entre medias, llegan los días de los titulares, misas de otras cofradías, guiones, presentaciones y pregones, efemérides... Momentos en los que tocan representar a sus hermandades, porque hay que demostrar que somos Iglesia, y que queremos compartir y celebrar con los demás sus días especiales.Con todo esto, sin darnos cuenta, ha llegado el Adviento y en nada, comienza la cuenta atrás para la Cuaresma.

 

Las reuniones de las directivas, comienzan con la actividad más trepidante del año, ya que lo que se pensó 365 antes, debe estar listo.Ese olor a incienso que impregna la ropa se cuela por todos lados en la vida de un cofrade y de todos aquellos que comparte con él su vida, que en definitiva, también llegan a serlo de una y otra forma.Antequera es cofrade, y los siglos de historia que atesora en sus cofradías y hermandades así lo atestiguan.

 

Todos los visitantes que llegan en estos días vivirán lo que tiene la vida del cofrade en alza durante todo este transcurrir diario. Así que junto a ellos, los cofrades –nos gusten más, nos gusten menos– debemos unirnos para que Antequera luzca como lo ha hecho a lo largo de estos años. Su historia, sale a la calle para proclamar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, haciendo la catequesis fuera de los templos.

 

Y con estos actos cargados de religiosidad, recibir a aquellos que vienen a conocer nuestras peculiaridades: el estilo antequerano, sus esbeltos tronos, sus Vírgenes, armadillas, campanilleros de lujos y esas milagrosas “vegas” que tanto entusiasman. Porque como dirían los pregoneros: “¡Antequera, Antequera, Antequera! Y nada más... pero nada menos”.