Pasó el paréntesis amable de la Feria y volvemos a la cruda realidad. Y tras una semana con comentarios para todos los gustos, parece ser que el martes 30, se puede resolver el problema del señor Rajoy como próximo presidente del Gobierno, tras lo que horas después se someterá a los votos de la Cámara. Ahí se encierra el meollo, en que tras el pacto con Ciudadanos, hayan conseguido que Sánchez, líder del PSOE, se apee de su empecinamiento y encuentre una fórmula que permita que Rajoy tome posesión como Presidente del Gobierno, que España vuelva a ponerse en marcha acabando con la esperpéntica situación que vivimos. 
 
Con que no voten en contra, bastaría, pero insisten, insisten, en que ni por activa ni por pasiva va a permitir el gobierno de Rajoy. Y de mantener esa postura, que no comparten ni grandes figuras socialistas a las que Sánchez ni hace caso, podría conducir a tener que repetir elecciones, cuya fecha establecida en los correspondientes reglamentos, sería, nada menos, que ¡el 25 de diciembre! O sea, que a la barbaridad de unas nuevas elecciones se sumaría la barbaridad de la fecha, marcada por la Ley.
 
¿Y los españoles, qué? Pues pasan de la indignación a la indiferencia, según les afecte el caso –que en realidad nos afecta a todos--, o ya estén asqueados por la situación, cansados de oír siempre lo mismo: “Es que los españoles nos votaron más que a nadie”, “Que busquen el apoyo de otros grupos”… y cosas por el estilo.
 
El que mejor está quedando es el líder de “Ciudadanos”, que no para de pedir que se acabe la corrupción; que los corruptos demostrados, además de lo que les corresponda en los juzgados, sean expulsados no ya de sus partidos sino de la vida política en general y, por supuesto, de cualquier gobierno a la escala que sea, nacional, autonómico, provincial, local… Esta exigencia, que aplauden los españoles, es considerada como una utopía por otros, sorprendidos por la cantidad de casos que está saliendo, para sumarse, que de ésos parece que se han olvidado algunos, a las tramas anteriores a esta última oleada de descubrimientos.
 
En fin… No faltan quienes reprochan a los políticos escogidos en las últimas elecciones, que Las Cortes apenas funcionan, pero cobrar, cobran todos los días y cargos que estuvieron muy poco tiempo en determinados puestos para luego ser sustituidos por otros, se han quedado con unos beneficios literalmente increíbles…
 
Y mientras, rumores sobre el fondo de pensiones, sobre que están “tocando” reservas de muchos años a las que han tenido que acudir al seguir habiendo más gastos –sueldos antes referidos incluidos— que ingresos. 
 
Se podría resolver con planes de grandes obras, con fomento del empleo en condiciones y no con las miserias de contratos actuales; animando a los bancos, y a las Cajas claro, a corresponder los “rescates” que se regalaron a muchos y pagamos todos, recordando su papel, su objetivo, su razón de ser, su finalidad… Todo, pendiente de día 30 y sucesivos…