En los días que despedimos el verano y las aulas de los colegios abren de nuevo sus puertas, Antequera celebra las festividades de sus dos patronas: la Virgen de los Remedios y Santa Eufemia, que junto al Señor de la Salud y de las Aguas, protegen a la ciudad. Son días en los que se repite lo mismo: “¿Quién es la patrona de verdad?”. “¿Por qué Antequera no tiene unas Fiestas Patronales como otras ciudades?”. Se sigue el mismo procedimiento: la crítica, la comparación y no poner solución. 
 
Desde 1918, nuestras páginas recogen la devoción, la historia, los altibajos de los patronazgos, que en más de una ocasión han llevado a disputas en las que tuvo que intervenir el propio Ayuntamiento, acordando denominar “Mariana” a los Remedios y “Ganadora” a Santa Eufemia, para evitar las pugnas y aclarar la rivalidad y excluir a una y otra.
 
Entre los años 70 y 80 del pasado siglo se llegó hasta desaparecer el culto externo a ambas, y desde mediados de los 80 se recuperó, deseando entre los estamentos locales poder potenciar unas fiestas patronales conjuntas que empiecen con una y terminen con otra. Luego se sumó el Señor, ampliando a tres la protección de nuestra ciudad.
 
Lógicamente, desde el punto de visto de la Fe, es evidente que el Señor es Todo, después está la Virgen y por último los santos. Pero esto no quita que durante estos seiscientos siglos la devoción a unos u otros patronazgos sea igual de válida, como se recogen en los apuntes de la historia. Y como en la devoción a una advocación mariana, cada uno es libre de tener más afinidad a una u otra.
 
Llegados a 2017, tras ser Patrimonio Mundial, hay iniciativas que se deberían de promover. Las tres hermandades se encargan de mantener sus cultos, actos y procesiones. El Ayuntamiento acompaña, promueve la Verbena del Vecino y el Día de la Ciudad, pero ¿y la población? Ayer día de fiesta, o el próximo sábado 16, ¿ha respondido la ciudad como debe? ¿Engalana balcones, acompaña a las imágenes? Ustedes tienen la respuesta... y la solución. 
 
Es hora de volver a intentar lo que propuso desde Juan Alcaide a Juan Segundo, o las propias últimas corporaciones. Además del valor religioso e histórico, la ciudad debe desvivirse con estos días, ya sea con actividades culturales, deportivas... que le den a la ciudad un atractivo más, una pasión más de ese amor por y para Antequera.
 
Para quienes se abogan por la laicidad y dejar a un lado lo religioso, no critiquen y miren los aspectos turísticos, culturales y económicos, que toda iniciativa atractiva, atrae y beneficia a todos. Ojalá pronto se consiga y el debate no sea cuál es o no es patrona, cuál debe o no serlo, sino... ¿qué promovemos el próximo año para que la ciudad devuelva la protección que los tres ofrecen a la ciudad desde que fueron elegidos patronos?
 
Ojalá en el 2018, vivamos algo nuevo, más unión, sumar y no restar y darle a Antequera unas Fiestas Patronales como se merece una ciudad con tanta historia y riqueza en todos los sectores.