Tras esta semana de “investidura en directo”, nos preguntamos: ¿cómo pudieron ponerse de acuerdo en 1978 para redactar la Constitución Española que los rige 41 años después? Consideramos que porque se sentaron, expusieron, escucharon, cedieron, consensuaron y aprobaron.

 

Creemos que debía de haber más diferencias entre Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca Rodrigo (Unión de Centro Democrático), Gregorio Peces-Barba Martínez (Partido Socialista Obrero Español); Jordi Solé Tura (Partido Comunista de España); Manuel Fraga Iribarne (Alianza Popular) y Miquel Roca i Junyent (Minoría Catalana) que entre los actuales dirigentes del año 2019.Pero ellos, hace 40 años, supieron dejar las diferencias en las mesas de reuniones y llevar los acuerdos a la opinión pública. Y desde 1978, no nos viene a la razón otro acuerdo tan consensuado, como el de la Carta Magna.

 

La Democracia viene dando muchos beneficios a nuestra sociedad, pero entendemos que el espíritu de 1978 no se repite como se debería. Por citar algunos ejemplos: ¿las leyes educativas tienen el consenso que se debería? ¿Todas las comunidades autónomas tienen los mismos derechos y obligaciones? En un país que pertenece a la Unión Europea, ¿se tiene la misma posibilidad de trabajar en países miembros como en comunidades con más lenguas que el castellano?

 

Creemos que hoy en día, nuestra política ha llegado a ser un reflejo de la sociedad; o ésta ha llevado a ser lo que es hoy el Congreso de los Diputados. El egoísmo y el pensar solo en uno y no en los demás, nos lleva a este caos que puede ser una nueva convocatoria de elecciones.No es la primera vez que hemos expuesto que nuestra Democracia necesita un avance (listas abiertas, limitación de años en política, formación de los políticos, sueldos...) y las urnas dieron el mensaje que se pusieran de acuerdo y nuestros representantes no lo han entendido.

 

Y tal es el caso que los que a veces tachamos de “extremistas” por ser defensores a ultranza de sus comunidades (País Vasco o Cataluña), al menos en la segunda intervención de investidura, fueron más razonables que los partidos mayoritarios que en teoría  defiende a todo el territorio nacional.En resumen, la vida tiene dos tipos de problemas: el que nosotros nos buscamos (no hablar cara a cara, no llegar a acuerdos como el de esta investidura, sumar y quedarse con lo que nos une y lo que nos separa...); y el que nos pillar sin esperarlo y hay que buscar cómo afrontarlo (catástrofe, enfermedad, desastre natural...).

 

Entre unos y otros, creemos que nuestros representantes políticos no saben la suerte que tienen de cobrar a fin de mes, de no afectarle si llegan o no a un acuerdo, y no cuando autónomos, empresarios y trabajadores, no saben si podrán cobrar por no hacer su trabajo. En el caso de los señores y señoras diputados y diputadas: buscar el consenso que las urnas le han dado y no los caprichos que sus egos y partidos les están llevando a un mal ejemplo de política en el siglo XXI.