Antequera vive, desde el miércoles, uno de los más grandes acontecimientos deportivos de su historia: acoger la Copa de Su Majestad El Rey de Balonmano, o lo que es igual, acoger a muchos de los mejores equipos no sólo de España, sino del mundo, y a las mejores aficiones, y a grandes compañeros de los medios informativos, que llevarán a todo el mundo deportivo el nombre de Antequera, unido al de sus equipos.

Y lo primero que hay que hacer es dar a todos la más cordial bienvenida a esta tierra que sabe algo de eso e acoger a gentes llegadas desde tantos sitios: desde aquellos antepasados errantes que se entretuvieron en hacer los singular Dólmenes, los que hicieron incluir a Antiquaria en el Itinerario Antonino y dejaron estatuas de singular belleza, quienes levantaron la formidable alcazaba… hasta los que, hace este año seiscientos, unieron el nombre de Antequera al de Castilla y dieron un paso trascendental para lo que concluirían los Reyes Católicos: hacer una nación única, grande, o las gentes de toda España que vinieron a poblar las nuevas tierras castellanas y se sucedieron en hacer la Antequera que hoy conocemos.

Así que ¡bienvenidos y llevaos el fraternal abrazo de estos andaluces a los hermanos de otra tierras de España!

Luego, se hace obligado agradecer las gestiones que Ayuntamiento, Club, Junta de Andalucía, patrocinadores y colaboradores terminaron haciendo posible esta gloria deportiva que vivimos, que será de las que dejen huella en la vida local, tanto para los aficionados a un deporte maltratado por muchos medios –ni la televisión, ni la radio, ni la prensa le prestan la atención que merece–, como para el resto de antequeranos. Porque están llenos los hoteles, se nota la "vida" en bares y restaurantes, la visita a nuestros monumentos por aquellos visitantes que no dudan en conocer a fondo los sitios a los que llegan, y buscan, además del motivo deportivo, el gastronómico, o las curiosidades, la amplísima riqueza histórica, artística y monumental de Antequera.

Seguro que esos establecimientos que acogen a los visitantes, se esforzarán en el trato amable y servicial, en sus esmeradas ofertas culinarias, para que la estancia y el recuerdo a su vuelta, sean mejores todavía.

 

Lástima que un torneo perfecto, en la ciudad perfecta, ante la afición perfecta, con un entrenador perfecto y una plantilla perfectamente unida y con ilusión, no pudieran ofrecer el resultado perfecto este jueves en el Fernando Argüelles.

El equipo de Antonio Carlos Ortega se mereció jugar hoy la semifinal contra el Barcelona a las 18 horas, pero al final, los 60 minutos de notan, el relevo de jugadores también y la experiencia. De todas formas, ¡GRACIAS, JUGADORES DEL ANTEQUERA!