Venga, no caigamos en que lo nuestro es siempre lo mejor "porque sí", ni presumamos así porque así, pero la rica variedad de estilos, la antigüedad de siglos y la belleza de la mayoría de las imágenes de nuestras procesiones de Semana Santa, superó a cualquiera que se le ponga al lado. Y eso que las televisiones –esa Canal Sur, a la que dimos el premio más tonto concedido jamás por Antequera, no se volcó como en otros sitios, y menos mal que vino gracias a nuestra Consejera Rosa Torres, que lo dejó "atado" antes de dejar su Consejería– no nos dedicaron el espacio que se merecen nuestras procesiones, según dicen los muchos visitantes que quedan asombrados ante tanta belleza, ante tanto orden y fervor, ante figuras únicas y singulares. Quien viera las "caídas" rozando el ridículo de muchos mantos de las imágenes marianas, en Sevilla o Málaga, con una anchura de hombros… eso, rozando el ridículo por lo exagerado; la desproporcionada dimensión de algunos tronos, y comparara con la delicadeza de los nuestros, con los mantos cayendo bellamente, adecuadamente, habrá sacado conclusiones. Como quienes vieran lo estilizado de algunos tronos antequeranos con los mastodónticos de otros sitios.

Pero nada de eso nos coge de sorpresa de habitual que es, lo que no deja de ser lamentable y enojoso. Por el contrario, los hoteles llenos, el "boca a boca" que habrá funcionado cuando nuestros visitantes de estos días cuenten lo que han visto –antigüedad, belleza, orden, las incomprensibles e inexplicables (si no se hace desde el punto de vista del fervor con tradición de siglos) "vegas"…–, eso hará su efecto, a lo que pensamos quizá hayamos podido contribuir, difundiendo para todo el mundo –lo atestiguan las "entradas" en nuestra web– imágenes, detalles y entrevistas de cada día, que han permitido a nuestros paisanos residentes en cualquier país, ver, muchas veces en directo, esas procesiones que no interesan, como debe, a las televisiones…

En fin; una vez más, se repitió la conjunción fervor-tradición-belleza, que admiró nada menos que monseñor Catalá Ibáñez, en su visita del Martes Santo a La Trinidad y la procesión del Rescate. Una vez más, Antequera demostró su acendrado sentimiento religioso, sacando las procesiones, viéndolas desde la calle, asistiendo a los cultos, participando cada cual en su papel en ese algo complejo y bello que es la Semana Santa antequerana, y sus cultos y procesiones. Y mientras, vimos más balcones engalanados con colgadura que nunca, más mujeres de mantilla que nunca, explosiones de fervor en las procesiones, detalles para la historia como esas visitas a la Patrona Santa Eufemia, con motivo de su VI Centenario, o las "vueltas" respetuosas ante la Patrona Mariana de Los Remedios… Y gente por todos los lados, y admiraciones, y el milagro de las "vegas"… En fin, que con sus cosas mejorables, que las habrá y que conviene no perder de vista para "no creérnoslo" sino para superarnos cada año, con todo lo que se quiera, ¡ahí queda eso!