Quizá en muchos hogares de nuestro país, hayan tenido o se dirijan a unas vacaciones en lugares paradisiacos, de lujo, donde el tenerlo todo tiende a premiar un largo año de trabajo y dedicación a sus labores. Quienes así lo disfruten, creerán tenerlo todo: descanso, comida, ocio, placeres... bajo una sombrilla, una palmera, o al lado de una persona conocida o llegada por la aventura.Hay quienes buscan la Naturaleza, las casas rurales o los viajes a lo exótico.

 

Pero también los que deben conformarse con las caravanas de carretera, el bocadillo de tortilla, la lata de cerveza bien fría y la sombrilla que tapa poco.Son diferentes formas de pasar el verano, para quienes pueden descansar en él, y recargar pilar, esas que ya no están llenas de energía, sino de batería de móviles que nos están llevando a alcanzar una vida donde la presión, el estrés y la ansiedad pueden con todo y no es de extrañar que se den con el ser humano.

 

Entre tanto viaje, móvil nuevo, cierre de quioscos y veraneo, “Verano Azul regresa a la 2... y Chanquete se morirá otra vez”, recogía un diario hace unos días. Este volver a los años 80 y 90 ¿qué significa? ¿Que el verano es para volver a poner las cintas del ayer por falta de nuevas iniciativas? ¿Que como lo que se creó en esos años, hoy no se consigue producir? ¿Que alguien cree que estamos perdiendo los valores en los que crecimos?

 

Vamos viendo cómo muchos parten hacia la otra orilla, a veces vas reflexionando qué herencia vamos a dejar a los que hoy crecen en las casas y aulas. Si en nuestros tiempos llegábamos a 1936 y terminaba el curso... ¿cuál será el límite que pongan a los nuevos estudiantes cuando lleguen a los años de la corrupción, del todo vale o del no nos ponemos de acuerdo, pero cobramos en verano y ya veremos en septiembre?

 

¿Qué país dejamos cuando la Sanidad y la Educación, junto al Medio Ambiente y la Cultura no son las prioridades de cualquier gobierno?En el campo de los medios de comunicación: ¿hay más libertad de prensa ahora que cuando se superó la Dictadura? La crisis de los medios de comunicación: ¿es por culpa de los profesionales, de los lectores o de los que intentan no crear opinión, sino tener la verdad absoluta?Será fruto del verano, del calor, de los años, pero creemos que en valores vamos para atrás. Ya los abuelos dejan de ser el referente. Se acabaron las excursiones a la playa con los bocadillos de tortilla de patatas. Hasta los whatsapp y las redes sociales tienen su propia crisis, donde si no estás conmigo, estás contra mí o donde ya no se permite pensar distinto, sino increpar e insultar.

 

Quizá el tema de Cataluña  no sea el de una “nación” que quiere separarse de “otra”, sino el de la persona que cada día es más egoísta, quiere hacerlo todo solo, obviando al que tiene la lado y queriendo vivir en la “República Independiente de Mi Casa”, sin nadie al lado, ni para que te moleste, ni para que comparta contigo lo que te queda de vida. Debemos dar un giro y centrarnos en lo que verdad merece la pena en el día a día de nuestras vidas.